El Palacio de Babia y su cantina en Riolago, León

Riolago es una pequeña localidad de la comarca leonesa de Babia, conocida como lugar de descanso de los reyes en la Edad Media.

Palacio de los Quiñones. Foto: Ayuntamiento de San Emiliano (*)

 Nueva Tribuna

Ángel Villazón

25 de julio de 2025, 11:05

Riolago es una pequeña localidad de la comarca leonesa de Babia, conocida como lugar de descanso de los reyes en la Edad Media. A la entrada de la población, se encuentra la Casa de los señores de Riolago, de la familia de los Quiñones, muestra de la arquitectura rural nobiliaria, cuyo escudo de armas preside el portalón de acceso a la entrada principal del palacio.

Esta familia es conocida en la zona desde comienzos del siglo XVI, cuando Suero de Quiñones Lorenzana fundó en 1512 el Mayorazgo de Riolago, permaneciendo en el lugar hasta que tuvo que exiliarse en Francia siguiendo a la reina Isabel II.

Palacio de los Quiñones.

El Palacio, es un conjunto histórico-artístico que data del siglo XVI, construido sobre las ruinas de un antiguo castillo medieval. Alberga la Casa del Parque de Babia y Luna, un espacio dedicado a la divulgación del patrimonio natural de la zona. Está rodeado por una muralla y consta de residencia con torre, capilla y caballerizas. Fue construido en su mayor parte con aparejo de sillarejo y en la portada de acceso, se abre un arco de medio punto sobre el que se alza un frontón rematado con molduras curvas, donde se pueden ver el escudo familiar, timbrado con corona ducal.

Además de ser un lugar emblemático, combina la historia, la arquitectura y la naturaleza, ofreciendo a los visitantes una experiencia enriquecedora en la comarca de Babia y Luna. 

Su valor histórico y arquitectónico es muy grande y sirve como centro de interpretación del Parque Natural de Babia y Luna, mostrando su riqueza natural, fauna y flora. 

El palacio ya pertenecía a la familia en 1434 y era uno de los más importantes del territorio. El escudo labrado que corona la portada renacentista de este recinto fortificado del siglo XV, atestigua la dignidad nobiliaria de la familia Quiñones.

El edificio cuenta con un paño de muralla con almenas y aspilleras, testimonios del origen castrense del palacio. Hacia 1868 la familia Quiñones perdió la propiedad al acompañar a la reina Isabel II camino del exilio en Francia.

Tras distintas vicisitudes, entre ellas, un incendio en 1915, el palacio acaba fraccionado en 1977 entre doce propietarios, situación que no facilitaba la gestión del mismo. Es entonces cuando lo compra un industrial, que decide restaurarlo a sus expensas.

La restauración del Palacio, supuso la recuperación para el patrimonio arquitectónico de todos, de un edificio que es uno de los máximos exponentes de la arquitectura civil de la Montaña de León.

La Cantina de Riolago.

En el mismo recinto del Palacio, y tras muchos meses cerrada, la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León logró la apertura de la Cantina de la Casa del Parque de Babia y Luna de la mano de un empresario de la hostelería local, Enrique Rodríguez, que también regenta la Cafetería y restaurante Fuentesanta, en Huergas de Babia.

Esta apertura era demandada desde hace mucho tiempo por los visitantes de este centro de interpretación del parque y de todos los habitantes de la zona, pues, además de atender a las necesidades de un establecimiento de este tipo en un pueblo donde no hay ningún tipo de bar, permitía disfrutar del patrimonio histórico de la Montaña de León.

Fueron buenas noticias para la actividad económica de la comarca de Babia y de Luna, al tener un lugar más de encuentro, en el que disfrutar de los encantos de esta tierra.

Además, es un establecimiento que complementa los elementos etnográficos del Palacio de los Quiñones, con mobiliario y enseres tradicionales de la zona.

La Cantina, junto con la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, organiza jornadas culturales y gastronómicas en Riolago, con juego de bolos leoneses, degustación de morcilla de Quintanilla de Babia y una tradicional caldereta preparada por Enrique Rodríguez, responsable de la cantina.

Antaño conocido como “Río del Lago”, Riolago es uno de los conjuntos rurales de mayor interés de Babia por su arquitectura nobiliaria y rural, sus casas de piedra, sus fuentes y por estado de conservación del conjunto.

En el año 1619, se construye la Casa del Escribano, ejemplo de la casa tradicional babiana, que perteneció a la familia Flórez, notario de Babia, durante muchos años. Es una Gran casona de planta rectangular, distribuida alrededor de un patio central. La construcción de piedra, con ventanas pequeñas y cubierta de pizarra y redondeadas con algunos balcones enrejados y ventanas ojivales, la casa del Escribano es del siglo XVII, perteneciente a una estirpe de médicos. En el pueblo hay otras edificaciones señoriales y viviendas de estilo tradicional.

La mayoría de las casas tienen patio interior, alrededor del que se distribuían las distintas estancias de la vivienda, las cuadras, los pajares y todo lo necesario para las labores agrarias.

El lago Tchao da nombre al pueblo de Riolago. Un glaciar fue erosionando el valle sobre el que ahora se dispone la laguna, excavando el terreno y arrastrando materiales. Uno de los depósitos conformados, cerró el curso del arroyo provocando el embalsamiento del agua del mismo hasta originar la laguna. Con un nivel casi permanente, alberga una interesante variedad de plantas acuáticas y una turbera. No resulta difícil ver en sus orillas alguna rana de montaña y algún tritón. 

En el ascenso hacia el lago se pueden ver dos cascadas, la de Fervienza y la de San Bartolo.

A Babia, se llega desde la carretera CL-626 donde un desvío a la izquierda que hay a la altura de la localidad de Huergas de Babia, se ve una perspectiva de Peña Ubiña.

(*) Foto: Ayuntamiento de San Emiliano

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *