La Música Prehistórica que tocaban en las cuevas de Mezin, en Ucrania

 

La conexión entre las cuevas prehistóricas de Mezin o Mizyn en Ucrania y la música es un tema que habla de los orígenes del arte y la expresión humana. Mezin es un sitio arqueológico muy importante, pero es menos conocido que cuevas como Lascaux o Altamira, sin embargo, su contribución a la historia de la música primitiva es extraordinaria.

En Mezin, datado del Paleolítico Superior, hace unos 20,000-15,000 años, en la cultura magdaleniense, se descubrió un conjunto de objetos que los arqueólogos interpretan como algunos de los instrumentos musicales más antiguos jamás encontrados.

Estos objetos son flautas de hueso, como las encontradas en otros sitios como la flauta de Hohle Fels en Alemania, y forman un conjunto más complejo y «orquestal». Los hallazgos más destacados incluyen:

  1. Bramaderos o zumbadores. Son placas de hueso, marfil o madera, qué atadas a una cuerda, al girarlas a gran velocidad, producen un ruido importante. A menudo estaban decoradas con patrones geométricos, con un agujero en un extremo. Producen un sonido profundo que puede variar en tono e intensidad. Este sonido es misterioso, potente y puede viajar largas distancias. Se han utilizado en rituales de todo el mundo hasta la actualidad.
  2. Varillas sonoras o golpeadores. Fragmentos de hueso que, al ser golpeados entre sí, podrían haber funcionado como una especie de castañuelas primitivas, creando ritmos.
  3. Huesos con muescas, raspadores. Huesos con muescas podrían haber sido «raspados» con otro objeto duro, como piedras, para producir un sonido de ritmo repetitivo, similar a un güiro moderno.

Lo más significativo es que estos objetos no se encontraron aislados, sino juntos. Esto sugiere la posibilidad de que fueran utilizados en conjunto, creando una forma de música grupal o una «orquesta» primitiva. Podemos imaginar una escena en la que:

Los bramaderos creaban una base sonora profunda y un «aura» mística, las varillas y raspadores marcaban el ritmo y las percusiones corporales, palmas y golpes en el suelo y la voz humana, con canto, gritos, recitaciones.

Mezin no era solo un lugar para vivir, era un sitio con un fuerte significado simbólico y ritual. La música aquí no era para entretenimiento casual, sino que probablemente cumplía funciones vitales.

Cuestión ritual, el sonido del bramadero, es muy efectivo para inducir estados alterados de conciencia. En la oscuridad de la cueva, con el eco amplificando los sonidos, la música podría haber sido una herramienta para rituales chamánicos, destinados a conectar con el mundo espiritual, propiciar una buena caza o realizar ceremonias de fertilidad.

Hacer música en grupo es una poderosa actividad de vinculación social, que fortalece los lazos dentro de la tribu, coordina las acciones del grupo y transmite una identidad cultural compartida. La comunicación con el Mundo de la Cueva, como pintar animales en las paredes y producir sonidos en su «morada», podría haber sido una forma de interactuar simbólicamente con los espíritus de esos animales o de apropiarse de su fuerza.

Las cuevas de Mezin nos ofrecen una ventana al arte visual prehistórico, y también al arte sonoro. Demuestran que los humanos del Paleolítico veían su mundo y que lo escuchaban y lo moldeaban acústicamente de manera sofisticada.

No eran meros supervivientes, eran creadores que utilizaban el sonido y el ritmo de forma compleja para expresar sus creencias, cohesionar su grupo y explorar la naturaleza de su existencia. Por ello, Mezin ocupa un lugar fundamental en la historia de la música, mostrándonos que la necesidad humana de crear música es tan antigua como nuestra capacidad para el pensamiento simbólico.

Este yacimiento destaca por una gran cantidad de hallazgos de artefactos, y está situado en la orilla del río Desná, en el raión de Nóvgorod-Síverski, al norte de Ucrania, cerca del pueblo de Mezin.

Es conocido principalmente por el hallazgo de un conjunto de pulseras grabadas con marcas que posiblemente representan ciclos lunares del calendario. También se encontró el ejemplo más antiguo conocido de una forma similar a una esvástica, como parte de un objeto decorativo que data del año 10000 a. C. Se describió como un objeto tallado a partir de un colmillo de mamut para parecerse​ a un pájaro de la edad de hielo inscrito con esvásticas.  El pájaro es entendido como un animal chamánico, siendo a menudo un símbolo del alma o del espíritu experimentado en el vuelo de la muerte.

Reconstrucción de vivienda hecha con huesos de mamut.

El segundo yacimiento, conocido como Mezin 22, en el valle del Dniéper, en Ucrania, fue hallado en 1908, por arqueólogos que descubrieron un refugio construido con huesos y piel de mamut, lo que demuestra la importancia de este animal para las culturas nómadas europeas del Holoceno temprano.

Los instrumentos encontrados en Mezin, son los «Xilófonos» de huesos de mamut, o conjuntos de huesos de mamut percutidos con astas de reno, decorados con motivos geométricos y ocre rojo. Las Castañuela y maracas, fabricadas en marfil y decoradas con ocre y los raspadores o pequeños fragmentos de hueso con muescas que se frotaban para crear sonido y los silbatos y flautas, hechos de huesos de pájaro, oso o reno con una antigüedad de entre 20.000 y 15.000 años. 

Además de estos instrumentos, otras evidencias de música prehistórica, son los raspadores, flautas y silbatos hechos de huesos de animales o cerámica, también pieles curtidas para hacer tambores, tapando troncos huecos o vasijas. Los cantos y ritmos se utilizaban para alentar y coordinar actividades como la caza.

En sus orígenes, la música pudo surgir de la imitación de sonidos naturales y de la percusión rítmica de objetos como piedras, troncos y huesos, pero lo más probable, es que el primer instrumento musical utilizado por las poblaciones humanas fuera la propia voz. Hay evidencias del uso de instrumentos musicales desde el Paleolítico medio, pero es en el superior donde se encuentran los instrumentos musicales más antiguos hallados hasta el momento.

En el Arte mueble y parietal se reconocen parte de los instrumentos musicales que utilizaban.

Se cree que los primeros instrumentos musicales que se crearon fueron los de percusión, de piedra, de madera o pieles. En cuanto a la madera o las pieles, no quedan vestigios porque su conservación no es posible. Por este motivo es mucho más difícil demostrar la existencia de instrumentos de percusión, como tambores o panderos, que los de viento, como silbatos o flautas.

En el yacimiento, se hallaron seis huesos de mamut con señales de haber sido percutidos. Estaban dentro de un conjunto con piezas de marfil que habían sido decoradas con ocre, mazos y otros elementos similares.

También se han hallado sonajeros realizados con hueso o con semillas, así como caracolas y cuernos que se piensa que se utilizaban para producir sonidos.

Los silbatos son uno de los instrumentos más antiguos de los que hay constancia. Hay piezas encontradas en contextos que les dan 30.000 años de antigüedad. Estaban realizados en huesos cortos, como falanges, y producían sonido al soplar por ellos.

Las flautas son otro de los instrumentos musicales de los que se han hallado más piezas. La flauta más antigua aceptada por la comunidad científica hasta mayo de 2012, es una pieza realizada a partir de un cúbito de cisne, datada en 36.000 años BP en el yacimiento de Geissenklösterle, en Alemania. Aunque se le estima una longitud de 17 centímetros, solo se conservan 12. Presenta tres orificios que han sido realizados con algún tipo de instrumento. En este mismo yacimiento, en 2009, se halló una flauta realizada sobre el radio de un buitre y otra en marfil de mamut. Una datación sobre estas dos piezas ha revelado una edad de 43.000 años, con lo que han pasado a ser consideradas como el vestigio más antiguo de instrumento musical.

Mizyn National Park

 

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