
Cartagena de Indias, nombrada Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1984, y cuyo casco histórico en la actualidad la conforman un conjunto de callejuelas con coloridas casas coloniales, locales de moda, hoteles con historia y mucha, vida callejera cargada de música y puestecitos de fruta
Getsemaní siempre ha sido considerado el barrio del pueblo cartagenero. Históricamente, fue el hogar de artesanos, trabajadores portuarios y esclavos liberados. El 11 de noviembre de 1811, los habitantes del barrio, los Lanceros de Getsemaní, liderados por Pedro Romero, fueron fundamentales para exigir la independencia absoluta de España.
Ubicado justo afuera de la Ciudad Amurallada de Cartagena de Indias, es el centro cultural, bohemio y artístico de la ciudad. Es famoso por su historia de resistencia, su vibrante arte urbano, sus casas coloniales coloridas y una intensa vida nocturna.
Su arte urbano y sus murales permiten perderse por sus estrechos callejones como el Callejón Angosto o Callejón de la Sierpe, donde se puede observar una galería de arte al aire libre que retrata la cultura caribeña y afrodescendiente.
En la Plaza de la Trinidad, corazón del barrio y punto de reunión de locales y viajeros que se juntan para disfrutar de música, espectáculos callejeros y comida local. La calle de la Magdalena es una de las calles más fotografiadas gracias a su decoración con coloridos paraguas flotantes. La calle del Arsenal y Calle Ancha es el centro de la vida nocturna, llena de restaurantes, bares de salsa y terrazas
El centro histórico conocido como la Ciudad Amurallada, tiene una salida hacia el barrio de Getsemaní que ha conseguido en los últimos años renacer de sus cenizas como si de un ave fénix se tratara, para conseguir brillar con más fuerza que nunca.
Un barrio en el que las drogas y la prostitución dieron paso al arte urbano, la música, la gastronomía y la vida.

Calles de Getsemaní.
Un sinfín de banderas de todas las nacionalidades posibles guían al viajero a lo largo de toda la calle vaticinando uno de los claros objetivos del barrio, aquí todas las personas son bienvenidas. Aquí, apreciamos los primeros murales de arte urbano en sus paredes.
En el año 2013 se consolidó este idilio entre el street art y el barrio de Getsemaní en Cartagena de Indias, con la celebración del Festival de Arte Urbano de Colombia. Este evento no hizo más que consolidar una práctica que llevaba tiempo gestándose en el corazón del barrio, el arte urbano como motor de cambio.
Nombres de diferentes artistas del mundo sumados a un gran número de artistas cartageneros se reunieron durante unos días con el propósito de intervenir alrededor de 30 murales que se han convertido en la actualidad en todo un sello en el barrio y en una auténtica declaración de intenciones.

Arte ‘made in Colombia’.
A muy pocos pasos de la calle 29, alcanzamos la conocida como ‘calle de los cuadros’, donde unas galerías de arte se suceden una tras otra, mostrando algunas de sus obras, o colgados en las paredes de ambos lados de la calle.
¡La New Art Gallery Store es una auténtica maravilla!
La plaza de la Trinidad, donde a diario se dan cita, turistas y locales, conviviendo en armonía y exprimiendo al máximo el momento, cuando el cielo se tiñe de colores rojizos regalando una espectacular estampa de esas que permanecen en la retina de por vida.
Aqui vivió Gabriel García Márquez en Cartagena.

Calle de los cuadros.
Cartagena de Indias es una de esas ciudades coloniales que reflejan los colores en las aguas del Caribe. A pesar de su indudable atractivo, el centro histórico decepciona en algunos aspectos y después de conocerlo está claro que hay mucho que hacer en Getsemaní.
Las calles tranquilas de Getsemaní, los agradables restaurantes y el ambiente popular convierten a este barrio en un atractivo lugar en el que desconectar de los vendedores ambulantes, las tiendas de recuerdos y los enormes grupos de turistas que recorren el recinto amurallado y otros lugares que ver en Cartagena de Indias.
Este barrio, cuna de la rebelión contra el dominio español a comienzos del siglo XIX, estaba tomado por carteristas y prostitutas. Hoy eso ha cambiado, el barrio se ha reinventado y convertido en el barrio de moda de Cartagena. Graffitis, cervecerías, hoteles, y mucha música forman parte del actual paisaje de este barrio que poco a poco va entrando en el mapa turístico de viajeros que buscan en la ciudad algo más que edificios coloniales y tiendas de recuerdos.
Cansados de los taxistas, los vendedores de sombreros y las palenqueras empeñadas en hacerse una foto, encontramos en Getsemaní el rincón perfecto para disfrutar de esta ciudad de colores sin que nadie nos prestara atención ni nos quisiera vender nada.
Este barrio cartagenero no es muy grande, llegar a su centro es sencillo. Solo hay que buscar la Plaza de la Trinidad. Es el lugar más emblemático de Getsemaní. Desde el Cabildo de la ciudad se propuso siglos después cambiar el nombre del lugar y llamarlo Plaza de la Libertad para rendir así homenaje a los habitantes del barrio que participaron el 11 de noviembre de 1811 en la revolución que traería como consecuencia la firma del Acta de Independencia. Parece ser que la cosa no cuajó y la plaza mantiene su nombre de antaño.
Es un lugar perfecto para contemplar la vida del barrio. Los hombres se sientan, los vendedores de fruta pasan por allí tentando a los viandantes con deliciosas sandias, mangos o papayas. La fachada amarilla que dio nombre a la plaza y algunos edificios de colores que dan al lugar ese aspecto tan caribeño y desenfadado propio de muchas ciudades coloniales a orillas del mar.

Hablar del arte urbano, significa mencionar los graffitis. Entre los lugares que ver en Bogotá, la capital del país, están sus obras de arte urbano y Cartagena no iba a ser menos. Si hay un barrio en el que disfrutar de paredes llenas de murales que cuentan las historias de la ciudad y de su gente, ese es Getsemaní.
Hay dos calles, La Sierpe y San Juan, cuyos muros se han convertido en el lienzo perfecto para muchos artistas. También hay destacados graffitis en la Plaza de la Trinidad y en la Calle del Espíritu Santo. Postales de la ciudad, rostros de mujeres, imaginarios mundos submarinos. Todo tiene cabida en Getsemaní. Aquí se admira.

Es un lugar popular, de gente trabajadora, y la calle que han cubierto de paraguas es muestra de ello. Si quieres verla, busca el Callejón Angosto. Comunica las Calles del Pozo y Espíritu Santo. Es un callejón peatonal con casas decrépitas, pero en el que no faltan los graffitis ni las buganvillas. Y esos paraguas no hay duda de que le han dado una nota de color, y sobre todo, de sombra a los vecinos que sacan sus sillas al fresco cada día.
Cenar en un jardín, o como las estrechas calles de Getsemaní y los restaurantes no tienen espacio para sacar sus terrazas a la calle. Pero casi todos esconden un secreto un jardín trasero. Los hay muy pequeños, pero también los hay muy amplios y llenos de plantas. Perfectos para disfrutar de una agradable velada con música de fondo y velas en las mesas. Con una propuesta gastronómica, la esencia del Caribe Colombiano, sus platos destacan por su variedad cromática y sus ingredientes exóticos.
La segunda plaza en importancia de Getsemaní está en la calle del mismo nombre, en los límites del barrio. Es un lugar importante, porque aquí estaba el pozo que abastecía de agua a los vecinos, que sigue siendo el protagonista de la plazoleta como recuerdo de otros tiempos.
Además del pozo, en esta plaza rodeada por restaurantes se pueden ver singulares y divertidas esculturas que ilustran la vida cartagenera. Un niño perseguido por un perro o un hombre y un can que orinan en una farola.

Si por la noche el centro del casco histórico de Cartagena puede verse enrarecido por la presencia de multitud de pelaos, los chicos jóvenes y prostitutas, Getsemaní sigue siendo un buen lugar por el que salir a tomar una copa o bailar. En las calles del barrio hay multitud de bares y coctelerías, restaurantes con balcones que invitan a disfrutar de la brisa nocturna, y locales en los que bailar hasta bien entrada la noche.
El arte se adueña de este hermoso barrio, en donde además de grafitis tendrás la dicha de visitar galerías de arte con interesantes pinturas en óleo de hermosas mujeres mulatas que se roban el protagonismo, y es que no es para menos, sus llamativos colores te harán contemplar cada detalle.


