
La música preincaica es un fascinante mundo de sonidos, rituales y tecnología instrumental que se desarrolló durante miles de años en los Andes. A diferencia de los mayas, no tenemos representaciones en murales, pero la evidencia arqueológica de instrumentos es extraordinariamente rica y bien preservada.
Para las culturas preincaicas, el sonido era entretenimiento y una fuerza vital y un medio de reciprocidad, ayni, con el mundo espiritual. La música servía para comunicarse con los dioses, el Sol, la Luna, Pachamama, etc., propiciar la fertilidad de la tierra y los animales, y marcar ritos como nacimientos, entierros, coronaciones, etc. o unir a la comunidad en trabajos colectivos y festividades.
La sofisticación musical fue en aumento, reflejando la complejidad de cada civilización.
- Culturas Iniciales y Chavín (Horizonte Temprano, 1200 – 200 a.C.)
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- Chavín de Huántar: Este gran centro ceremonial fue un punto de inflexión. Dentro de sus galerías subterráneas (que simulaban cuevas), el sonido era una herramienta de poder.
- Instrumentos Estrella:
- Pututus (Trompetas de Caracol): El instrumento más sagrado. El sonido profundo y reverberante del Strombus gigante se consideraba la voz de los dioses. Se usaba para convocar rituales y crear una atmósfera sobrecogedora en el laberíntico templo de Chavín.
- Antaras (Flautas de Pan) de Cerámica: Chavín ya fabricaba flautas de pan con varios tubos, mostrando un conocimiento acústico avanzado.
- Quenas (Flautas traversas) de Hueso: Hechas de huesos de animal o, en contextos muy sagrados, de huesos humanos, lo que les daba un poder espiritual adicional.
- Paracas y Nazca (Intermedio Temprano, 200 a.C. – 600 d.C.)
Estas culturas de la costa sur desarrollaron una música colorida y vinculada a lo sobrenatural. En la cultura Nazca, los Antaras Nazca son famosas por su exquisita fabricación y afinación. Crearon conjuntos de antaras que podían tocar en escala, lo que sugiere la ejecución de melodías complejas. Muchas tienen decoraciones de deidades. Se han encontrado tambores de cerámica con pieles de animal tensionadas.
- Moche (Intermedio Temprano, 100 – 800 d.C.)
Los moches fueron unos genios de la representación musical en su cerámica.
Instrumentos Representados. Utilizaban trompetas de cerámica y metal que producían un sonido grave y potente, usado en rituales guerreros y funerarios. Las de metal de oro y plata eran para la élite. En las quenas, antaras y sonajas, en cerámica escultórica, muestra a músicos tocando en conjuntos, a menudo en procesiones rituales.

La música moche acompañaba escenas de combate ritual, sacrificios y ceremonias de la élite gobernante.
- Huari (Horizonte Medio, 600 – 1100 d.C.)
Como imperio expansivo, Huari estandarizó y diseminó estilos musicales.
Los Instrumentos característicos eran las quenas Huari, muy elaboradas, a menudo con diseños geométricos tallados y una cámara de resonancia en la base. Las antaras policromas de cerámica fina y con varios tubos, que muestran una clara evolución técnica desde los modelos nazca.
- Sicán o Lambayeque y Chimú (Intermedio Tardío, 750 – 1470 d.C.)
Estas culturas de la costa norte alcanzaron un alto desarrollo en la metalurgia, utilizaban los los cascabeles de Oro y Plata que adornaban los atuendos de los gobernantes y sacerdotes, su sonido metálico y brillante en las procesiones debía ser impresionante, simbolizando el poder y la conexión con lo divino. Una agrupación musical prehispánica típica habría sonado así:
- La base rítmica la llevaban los tambores y sonajas que marcaban el pulso.
- La melodía principal era llevada por las antaras (flautas de pan)
- En el acompañamiento melódico, las quenas (flautas traversas) añadían contrapuntos y ornamentos.
- Acento y Poder Sagrado los pututus (trompetas de caracol) y las cornetas intervenían en momentos climáticos para dar énfasis y solemnidad.
Con un legado sonoro que perdura, la música preincaica fue un arte altamente desarrollado y sofisticado. Demostraba un profundo conocimiento de la acústica, los materiales y la psicología del sonido. Cada cultura aportó su sello:
- Chavín le dio el profundo sonido sagrado del pututu.
- Nazca el dominio de la afinación en las antaras.
- Moche la representación visual y la potencia de las cornetas.
- Huari la diseminación y estandarización imperial.
Este rico legado sentó las bases para la música del Tahuantinsuyo Imperio Inca, que heredó, adoptó y adaptó estos instrumentos y tradiciones, integrándolos en su vasto y organizado estado. La música era, en esencia, el latido mismo de la vida andina.
La música preincaica estaba íntimamente ligada a los rituales religiosos, la vida social y los eventos importantes como la guerra o la agricultura, y se caracterizaba por su escala pentafónica de cinco notas. Utilizaba instrumentos de viento como la quena, la zampoña y caracoles, y de percusión, como diversos tipos de tambores, que se tocaban tanto en celebraciones como en ceremonias funerarias o guerreras.
Era una herramienta para expresar estados de ánimo, acompañar la danza y cumplir funciones específicas y se empleaba en ámbitos rituales, nacimientos, funerales, ceremonias religiosas, en la guerra antes y después de las batallas y en la vida cotidiana en la agricultura, y en festividades.
Los Instrumentos musicales se dividían en:

- Aerófonos :
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- Quena: Flauta vertical hecha de caña o hueso.
- Zampoña: Flauta de Pan compuesta por tubos de diferentes longitudes.
- Pututu: Trompeta ceremonial hecha de una caracola marina.
- Ocarinas y silbatos: Hechos de cerámica, hueso o calabaza, a menudo con formas de animales (silbatos zoomorfos).
- Membranófonos (de percusión):
- Tambores:Elaborados con madera y piel de animal, acompañaban danzas y procesiones. Se usaban también bombos.
- Otros instrumentos de percusión:Como el wankar.
La música desempeñaba un papel importante, y se sabe que había música amorosa, guerrera, fúnebre y agrícola. Una característica inca fue la ejecución de música durante las labores agrícolas en tierras del Estado, lo cual convertían las duras faenas del campo en amenas reuniones.
Las flautas eran uno de los instrumentos más populares. Las quenas por lo general eran confeccionadas con huesos humanos, mientras que otras flautas eran de arcilla, plata o, las más comunes, de carrizos.

Entre ellas destacan los sikus de caña y cada instrumento está dividido en dos mitades con tonos complementarios y tocados por un par de instrumentos. Para formar una melodía es necesario que ambos instrumentos toquen alternadamente cuando les corresponde y además en forma simultánea con los demás registros.

Las antaras o flautas de Pan eran hechas de cerámica de nueve tubos acodados, y las de carrizos se mantenían unidas por finas soguillas. En cuanto a las trompetas halladas en las tumbas de la costa, pertenecían a uno de los tributos de los señores yungas. Con frecuencia se encuentran quebradas ya que su destrucción forma parte del ritual funerario.
Desde los siglos XI al V a.C hasta la actualidad, la música evoluciono desde su etapa fundamental basada en fonos, hasta la escala pentafónica.
En su etapa fundamental, pasó por un proceso de asimilación y adaptación intercultural, así como las migraciones a otros pueblos, la música adoptó características de personalidad y cultura, para ello, estas manifestaciones van adquiriendo firmeza y una característica o cualidad, con el paso de los años.
Algunos instrumentos peculiares, cambiaron por el material de construcción y por su ubicación geográfica, toman ciertas características individuales que son adoptadas y adaptadas en otras culturas aledañas y lejanas, por la migración intercultural desde los inicios de nuestras culturas pre-hispanicas.
La zampoña o siku es un instrumento de dialogo, donde interactúan dos personas, uno ejecutando el lado inferior y otro el superior, se le conoce como » Arca e Ira» – «Hembra o Macho » ya que se divide en dos hileras, la característica es uno ejecuta el ARCA de mayor cantidad de tubos y el otro IRA de menor cantidad tubos
Estos instrumentos, según su contexto se han hecho de material como bambú, cerámica, huesos, etc., cumplieron una función por importante, ya que en se sabe por historia que la música era un medio para poder conversar con los apus, Dioses, y realizar pagos a la Pachamama.
En un ceramio de la cultura Nazca encontraron iconos que mostraba el proceso de una fiesta donde los personajes dibujados, estaban tomados de la mano y girando en una ronda, donde se podía observar músicos acompañando en el circulo o la ronda «fiesta» donde ejecutaban estos instrumentos, como sikus y bombos, eso quiere decir que cumplía una función, no solo de acompañamiento festivo sino de adoración.
