INDIA-UNIÓN EUROPEA – La India y la Unión Europea firman un acuerdo económico histórico para hacer frente a Estados Unidos

Ursula von der Leyen, António Costa y Narendra Modi, de izquierda a derecha. (Imagen Comisión Europea)

Ursula von der Leyen, António Costa y Narendra Modi, de izquierda a derecha. (Imagen Comisión Europea)

En un contexto geopolítico incierto, este pacto se plantea con el objetivo de proteger a ambas partes frente a la competencia china y frente a los efectos de la guerra arancelaria iniciada por Estados Unidos.

Nueva Tribuna

Tras meses de negociaciones intensas y continuadas, la Comisión Europea cerró el martes un acuerdo de libre comercio con India.

Este pacto contempla una reducción muy significativa de los aranceles aplicados a productos procedentes de la Unión Europea, con un alcance amplio que va desde los automóviles hasta el vino.

La firma llega en un momento en el que, a escala global, se buscan mercados alternativos como respuesta a los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump.

El anuncio se realizó en el marco de una visita de alto nivel de dirigentes de la Unión Europea, entre los que se encontraba la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.

En ese contexto, ambas partes presentaron el acuerdo como un “nuevo capítulo en las relaciones estratégicas”, subrayando que tanto la UE como India están orientando sus decisiones hacia alternativas al mercado estadounidense.

India se enfrenta en la actualidad a aranceles del 50% por parte de la Administración Trump, una situación que ha reducido de forma marcada el rendimiento de sus exportaciones.

Por su parte, después de cerrar a principios de mes el acuerdo de Mercosur con países latinoamericanos, la UE ha señalado que su intención es acelerar la agenda comercial con nuevos socios, reforzando así su red de relaciones económicas.

Los equipos negociadores mantuvieron reuniones durante el fin de semana y también en las primeras horas del lunes, en una fase final centrada en ajustar el texto y despejar los últimos elementos pendientes.

El acuerdo sostiene que permitirá reforzar el potencial “sin explotar” de unos mercados combinados de gran tamaño.

Aunque, al mismo tiempo, deja fuera sectores considerados políticamente sensibles, como la agricultura.

La Comisaria europea Von der Leyen afirmó: “La UE e India hacen hoy historia, profundizando en la asociación entre las mayores democracias del mundo”.

También añadió: “Hemos enviado una señal al mundo de que la cooperación basada en normas sigue dando grandes resultados”.

Con estas declaraciones, la presidenta vinculó el alcance del pacto a un mensaje de proyección internacional sobre el valor de la cooperación regulada.

El comisario responsable de Comercio, Maroš Šefčovič, que ha llevado la negociación en nombre de los 27 Estados miembros de la UE, indicó que Bruselas aspira a una aplicación rápida, con el objetivo temporal situado en 2027.

Esta referencia a un calendario concreto pretende trasladar una expectativa de ejecución ágil una vez completados los pasos institucionales necesarios.

En una entrevista concedida a Euronews desde Nueva Delhi tras el anuncio, Šefčovič explicó que el acuerdo con India pone de relieve el enfoque actual de la UE en materia comercial.

Según su planteamiento, se busca un enfoque más pragmático en términos de resultados, evitando que el proceso quede bloqueado por líneas rojas de carácter político que dificulten un cierre operativo.

Una victoria para las exportaciones europeas en el mercado indio

De acuerdo con el contenido del pacto, la UE se propone duplicar las exportaciones de mercancías a India de aquí a 2032.

Para ello, se contempla la reducción de aranceles sobre aproximadamente el 96% de las exportaciones de la UE al país.

Conforme a lo indicado, esta medida representará un ahorro anual de alrededor de 4.000 millones de euros en derechos.

Considerado en todo su potencial, el acuerdo configura un mercado agregado de 2.000 millones de personas.

Entre los sectores con un beneficio más evidente figuran los fabricantes de automóviles europeos, dado que los derechos de aduana indios se reducirán gradualmente del 110% al 10%, siempre que se apliquen las condiciones previstas.

A la vez, se prevé la eliminación casi total de aranceles en ámbitos como la maquinaria, los productos químicos y los farmacéuticos.

Esto amplía el impacto del acuerdo más allá de un único segmento industrial.

En el caso del vino y las bebidas espirituosas, exportaciones clave para países como Francia, Italia y España, los aranceles pasarán del 150% a una franja situada entre el 20% y el 30%.

De forma paralela, los derechos aplicados al aceite de oliva se reducirán desde un 40% hasta llegar a cero, según el esquema incorporado en el texto.

Tras años de tensiones con los agricultores de la UE, la Comisión indicó que se han excluido del acuerdo determinados productos agrícolas sensibles.

En esa lista se incluyen la carne de vacuno, el pollo, el arroz y el azúcar, con el propósito de mantenerlos fuera del marco de liberalización acordado.

Por lo que respecta a India, el acuerdo mantiene intactas las condiciones comerciales sobre productos lácteos y cereales.

Esta decisión se alinea con las exigencias de las autoridades indias, que habían considerado ese punto una línea roja en la negociación y, por tanto, no sujeto a concesiones dentro del paquete final.

La Comisión, que negoció el acuerdo en nombre de los 27 Estados miembros de la UE, señaló además que el texto incorpora un capítulo específico sobre desarrollo sostenible.

Según Bruselas, ese capítulo “refuerza la protección del medio ambiente y aborda el cambio climático”, integrando este elemento como parte formal del marco comercial.

El acuerdo no incluye las indicaciones geográficas, un asunto que ha resultado especialmente polémico para los negociadores.

Este ámbito se pospone para otro acuerdo, cuyo objetivo será proteger los productos de la UE frente a imitaciones dentro del mercado indio, abordando esa cuestión de forma separada del pacto principal.

Acuerdo recortado bajo la presión de los aranceles de Trump

El momento elegido para cerrar el acuerdo se considera relevante, ya que ambas partes buscan reducir el riesgo que afrontan sus economías ante la amenaza de los aranceles de Trump.

La UE vio triplicados sus aranceles hasta el 15% el año pasado en virtud de un acuerdo controvertido.

Mientras que India opera actualmente bajo un régimen arancelario del 50% por parte de Washington, en un escenario de presión comercial elevada.

El año pasado, la Administración Trump impuso un arancel adicional del 25% a India como castigo por comprar petróleo ruso.

India defendió esa compra con el argumento de la necesidad de energía barata para abastecer a un país de 1.400 millones de habitantes, manteniendo así su posición pese a la medida aplicada por Estados Unidos.

Las conversaciones entre la UE e India se iniciaron en 2007, pero pronto encontraron obstáculos que frenaron el avance.

Las negociaciones se relanzaron en 2022 y se intensificaron el año pasado, cuando ambas partes intentaron amortiguar el impacto del regreso de Trump a la Casa Blanca, acelerando la búsqueda de un entendimiento final.

Tras la firma del acuerdo durante un viaje de dos días el martes, en el que los jefes de la Comisión Europea y del Consejo fueron invitados de honor, la UE afirmó que el pacto demuestra que la “cooperación basada en normas” sigue siendo el camino preferido para el bloque.

También se presentó como una línea respaldada por un número creciente de socios, desde América Latina hasta India.

Antes de que el acuerdo pueda aplicarse, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo deberán ratificarlo, un trámite que podría convertirse en un proceso complejo y exigente.

Aun así, la Comisión mantiene la expectativa de comenzar a aplicar el acuerdo a partir de enero de 2027, conforme al calendario señalado.

En un contexto geopolítico incierto, este pacto se plantea con el objetivo de proteger a ambas partes frente a la competencia china y frente a los efectos de la guerra arancelaria iniciada por Estados Unidos.

La referencia a estos factores sitúa el acuerdo dentro de un entorno internacional marcado por rivalidades y reajustes comerciales.

El primer ministro indio, Narendra Modi, celebró el anuncio afirmando: “Este acuerdo traerá muchas oportunidades”, incluso antes de reunirse con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Con ello, se anticipó una lectura positiva desde Nueva Delhi respecto a las posibilidades asociadas al nuevo marco comercial.

Modi añadió que el acuerdo “representa alrededor del 25% del PIB mundial y un tercio del comercio” internacional.

Esta valoración pretende dimensionar el peso agregado de las economías implicadas y su relevancia en los flujos globales de intercambio.

Von der Leyen también escribió en la red social X: “Europa y la India han hecho historia hoy”.

A continuación, afirmó: “Hemos cerrado la madre de todos los acuerdos. Hemos creado una zona de libre comercio de 2.000 millones de personas que beneficiará a ambas partes”, reforzando el mensaje sobre la magnitud del mercado creado y el carácter bilateral de los beneficios esperados.

Los últimos obstáculos para cerrar el texto definitivo se superaron el lunes, durante las negociaciones finales que precedieron al anuncio.

Ese tramo final se centró en resolver las cuestiones pendientes para poder comunicar un acuerdo ya completado.

India y la UE esperan que el pacto impulse su comercio mediante la reducción de aranceles en numerosos sectores, lo que configura una rebaja de barreras con un efecto directo sobre el intercambio.

El planteamiento general se orienta a facilitar el acceso recíproco y a ampliar el volumen de operaciones.

Según Bruselas, la reducción de los gravámenes indios sobre las importaciones europeas debería permitir a la UE ahorrar cada año hasta 4.000 millones de euros.

Una cifra que equivale a unos 4.750 millones de dólares.

Esta estimación se presenta como uno de los principales argumentos cuantitativos sobre el impacto esperado en costes para los exportadores europeos.

Alemania recibió el pacto comercial con India como un motor de “crecimiento y empleo”, en una interpretación centrada en su posible contribución a la actividad económica.

Esa valoración se suma a las reacciones que subrayan el potencial del acuerdo para el tejido productivo europeo.

El anuncio se produce, además, después de que la UE firmara el 17 de enero un acuerdo con el bloque suramericano Mercosur, tras más de 25 años de negociaciones.

Ese acuerdo creó otra de las mayores zonas de libre comercio del mundo, ampliando el mapa de compromisos comerciales del bloque comunitario.

Sin embargo, el Parlamento Europeo remitió a la justicia del bloque el documento alcanzado con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay para evaluar su legalidad.

Esta decisión suspendió su ratificación durante año y medio, introduciendo una pausa institucional en ese proceso concreto.

Automóviles, chocolate y pasta

En virtud del acuerdo UE-India, las tasas del gigante asiático sobre los vehículos “made in Europa” pasarán del 110% al 10%.

En el caso del vino, los aranceles se reducirán del 150% al 20%.

Además, las tasas aplicadas a productos como la pasta o el chocolate, actualmente situadas en el 50%, se suprimirán por completo, según las autoridades europeas.

Von der Leyen aseguró, a su llegada a territorio indio el domingo, que “la UE espera beneficiarse del nivel de acceso más alto jamás concedido a un socio comercial en el mercado indio, tradicionalmente protegido”.

En ese mismo marco, apostó por la duplicación de las exportaciones europeas, conectando el acuerdo con una meta explícita de expansión.

De su lado, India prevé que el acuerdo contribuya a fortalecer sus exportaciones de textiles, joyería, piedras preciosas y productos del cuero, tal y como detalló Modi.

Estas referencias describen los sectores en los que Nueva Delhi proyecta un mayor impulso comercial en su relación con la UE.

En 2024, ambas partes intercambiaron mercancías por valor de 120.000 millones de euros, equivalentes a unos 142.000 millones de dólares, lo que supone un aumento de casi el 90% en diez años.

En el mismo año, los servicios alcanzaron 60.000 millones de euros, es decir, 71.000 millones de dólares, de acuerdo con estadísticas de la UE.

Bruselas observa con interés el mercado que representa el país más poblado del planeta, con 1.500 millones de habitantes y un crecimiento destacado.

En concreto, se indicó un avance del 8,2% interanual en el último trimestre, un dato que refuerza el atractivo económico del socio asiático.

Según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), India debería arrebatar este año a Japón el título de cuarta economía mundial, por detrás de Estados Unidos, China y Alemania.

Además, el Gobierno indio sostiene que el país podría subir al podio antes de 2030, manteniendo una perspectiva de ascenso en el ranking económico global.

Por su parte, Nueva Delhi considera a Europa una fuente indispensable de tecnologías e inversiones, que se estiman necesarias para acelerar su modernización y para crear millones de empleos para su población.

En esa visión, la relación con la UE se vincula a necesidades de transformación productiva y de expansión del mercado laboral.

La UE e India también prevén firmar el martes un acuerdo sobre la circulación de trabajadores temporales, así como sobre el intercambio de estudiantes, investigadores y determinados profesionales altamente cualificados.

Además, se contempla un pacto de seguridad y defensa, ampliando el conjunto de entendimientos más allá de lo estrictamente arancelario.

Von der Leyen subrayó en X: “India y Europa han tomado una decisión clara. La de la asociación estratégica, el diálogo y la apertura”.

Añadió igualmente: “Mostramos a un mundo fracturado que hay otro camino posible”, situando el acuerdo dentro de un planteamiento político más amplio sobre cooperación y apertura.

En materia de defensa, Nueva Delhi ha diversificado sus compras de material militar, alejándose de su proveedor histórico, Rusia.

Al mismo tiempo, Europa intenta hacer lo mismo con respecto a Estados Unidos, en una dinámica en la que ambas partes buscan ajustar dependencias y ampliar alternativas de suministro.

 

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