
No hay día en que nos despertemos sin que aparezca la imagen de una persona muerta tras volcar una patera.
Nueva Tribuna
30 de diciembre de 2025, 12:17
No hay día en que nos despertemos sin que aparezca la imagen, en los informativos y en los periódicos, de una persona muerta tras volcar una patera en la que viajaba junto a decenas de seres humanos para intentar alcanzar la libertad, buscar un bienestar y recuperar una dignidad como personas que son, dignidad que en su país habían perdido o les habían arrebatado.
Muertes irracionales e insensatas cada día, que no respetan ni la edad, ni la condición social ni el género.
Y son irracionales estas muertes porque es irracional que los países y sus gobernantes permitan todavía la existencia de dictaduras y gobiernos que humillan, degradan y matan a seres humanos solo por conservar su tiranía egocéntrica e indigna.
Porque es insensato ver cómo cada día aparecen imágenes de niños, mujeres y ancianos; en resumen, seres humanos que, apiñados, llegan a las costas de España y de otros países europeos costeros en pateras o colchonetas, en un estado lamentable y que, por desgracia, en un porcentaje muy elevado, no llegarán nunca, pues desaparecerán en el cementerio del mar. Mientras tanto, los gobiernos ni legislan ni hacen nada; o discuten sobre cupos absurdos, o incitan al aumento del odio en la población de los lugares a los que, por fin y con suerte, llegan aquellos que sobreviven buscando sus derechos como seres humanos.
Basta ya de discusiones absurdas y luchemos todos y todas juntos por hacer que estas muertes cesen, se detengan radicalmente, y que los países recuperen la racionalidad y la sensatez, pues este es el único camino para la convivencia, para el respeto a los derechos humanos y, sobre todo, para devolverles la dignidad que se les ha usurpado.


