ARTE | CULTURA – El incalculable valor del arte rupestre prehistórico en Extremadura

El arte rupestre en la comarca de La Vera, en Cáceres, es un importante testimonio de la presencia humana en la región desde tiempos prehistóricos. 

Nueva Tribuna

Ángel Villazón

2 de agosto de 2025, 20:03

Extremadura cuenta con 500 espacios de arte esquemático por toda la región, estilo de arte rupestre prehistórico caracterizado por su simplificación extrema de las figuras, y reducción a sus rasgos más básicos y reconocibles. El arte esquemático se distingue por su alto grado de abstracción, representando más la idea que la realidad. Se desarrolló durante el Neolítico y la Edad de los Metales, ubicándose principalmente en abrigos rocosos y covachas. 

Imagen, mejorada técnicamente

Las figuras se reducen a líneas y formas geométricas básicas, perdiendo detalles y realismo. Se representan figuras humanas, antropomórficas, animales, zoomórficas, ídolos y motivos geométricos. 

Los pigmentos utilizados son principalmente tintas de color ocre, obtenidas de óxido de hierro mezclado con un excipiente. 

Aunque su función exacta no está clara, se cree que podría estar relacionada con rituales religiosos, de fertilidad o culto a los antepasados. Se desarrolló durante el Neolítico y la Edad de los Metales, abarcando desde el cuarto al primer milenio antes de Cristo. Representa un avance significativo en la capacidad cognitiva de las sociedades prehistóricas, mostrando una transición hacia la abstracción y la simbolización. La simplificación de las figuras no implica una pérdida de habilidad artística, sino una forma de representar el mundo de manera conceptual, centrándose en lo esencial. 

La región extremeña es una de las pocas zonas peninsulares que albergan manifestaciones de arte rupestre desde el Paleolítico a la Edad de Hierro, y cuenta con hasta 500 espacios que albergan arte esquemático

Es un estilo prehistórico que permite acercarnos a la cosmovisión de las sociedades que lo crearon, a través de representaciones simplificadas y simbólicas de su entorno. Se ubica en un “amplio conjunto de abrigos”, localizado en una serie de espacios naturales excepcionalmente preservados, por la poca accesibilidad hasta la fecha, que han permitido que solo los agentes ambientales y naturales les hayan afectado.

El arte esquemático es uno de los más densos de la península, y también se han destacado la presencia de representaciones grabadas de la Edad de Hierro. 

En los abrigos rocosos al aire libre con pinturas esquemáticas se nota, un incremento del deterioro; no solo de las pinturas, sino también del entorno, por el aumento progresivo de la afluencia de visitantes

La región extremeña es una de las pocas zonas peninsulares que albergan manifestaciones de arte rupestre desde el Paleolítico a la Edad de Hierro, y cuenta con hasta 500 espacios que albergan arte esquemático en buen estado de conservación. Es un espacio privilegiado del suroeste europeo en el que se conservan en buen estado, pinturas y grabados rupestres, destacando espacios como Maltravieso, Risquillo Paulino y La Chiquilla en Cáceres, y San Serván o Arroyo Barbaón en Badajoz.

La comarca de La Vera ofrece un paisaje que ha sido habitado desde tiempos prehistóricos, y el arte rupestre es una muestra de esa ocupación humana a lo largo del tiempo

Cuenta con yacimientos esparcidos por toda la región antes de la llegada de los romanos, donde se puede apreciar la evolución de este arte en sus diferentes etapas. En la región existen todas las manifestaciones de arte rupestre, de todos los ciclos peninsulares. 

El arte rupestre de la cueva de Maltravieso en Cáceres, es el conjunto paleolítico más antiguo que se conserva en Europa. El ciclo preesquemático equivalente al levantino, el arte de transición entre las sociedades depredadoras del Paleolítico y las productoras del Neolítico, así como un ciclo impresionante de arte esquemático.

La Calderita, es un referente del arte rupestre, situado entre La Zarza y Alange, del más puro estilo esquemático tanto por la técnica utilizada por las tipologías y técnicas representadas, y ha sido declarado recientemente Bien de Interés Cultural

El abrigo de la Calderita, La Zarza, Badajoz, es uno de los principales referentes extremeños en la investigación del arte rupestre prehistórico regional. Se descubrieron a mediados de la segunda década del siglo XX. Los primeros resultados de este estudio fueron exhibidos en la Exposición de Arte Prehistórico Español organizada por la Sociedad Española de Amigos del Arte en 1921 en Madrid. 

En 1929 vio la luz un interesante trabajo de un extremeño académico de la Real Academia de la Historia. Comisionado por el Centro de Estudios Extremeños, viaja hasta la localidad de La Zarza, desde donde accede al abrigo de La Calderita acompañado en la excursión por el juez de paz, el farmacéutico y el fotógrafo de dicha localidad. El trabajo resulta interesante por cuanto que recoge abundantes referencias bibliográficas sobre el arte rupestre esquemático extremeño, aunque resulta muy poco riguroso. 

De este modo, el abrigo de La Calderita adquiere una gran relevancia y pasa a ser considerado como una de las estaciones pictóricas más importantes de la región, siendo citado en un amplio número de artículos y libros sobre el arte rupestre esquemático extremeño publicados entre los años 50 y 90.

Arte Hurdano

En el año 1998 se publican los resultados de un nuevo estudio sobre La Calderita, cuya finalidad era revisar y actualizar las consideraciones e interpretaciones vertidas en los estudios precedentes. Se trata de un conjunto del más puro estilo esquemático, tanto por la técnica utilizada como por las tipologías y temas representados. El abrigo está en una gran pared cuarcítica y supera los diez metros de longitud. Sus amplias superficies rocosas sirvieron como lienzo sobre el que se plasmaron varios centenares de figuras realizadas con pintura de color rojo y trazos continuos de diferentes grosores, combinando el uso de trazos gruesos realizados con la yema del dedo para unas figuras y trazos finos para otras, estos últimos realizados con pequeños pinceles o apliques de fibra vegetal o animal. Su variedad temática es variada y asocian figuras de muy variadas tipologías: ramiformes, zooomorfos, signos geométricos, antropomorfos, bitriangulares, espirales, puntos, y barras, etc. 

Todo ello conforma un mensaje pictórico, indescifrable, en el que se plasmaron diferentes aspectos, sociales o religiosos, de las sociedades o grupos humanos que participaron en la creación de esta obra.

El arte rupestre en La Vera se encuentra en un entorno natural con paisajes de montañas, ríos y valles, lo que refleja la estrecha relación entre las primeras sociedades y su entorno

Un patrimonio que se integra con la naturaleza. El visitante que se acerque a cualquiera de estos pequeños rincones comprenderá la esencia del arte rupestre, observando y dejándose atrapar por el entorno que le rodea y le ayudará a comprender por qué y para qué los hombres de la prehistoria dibujaron y grabaron estos símbolos sobre la roca.

Monfrague – Torrejón el Rubio

Se pueden contemplar los símbolos pintados en rojo, superpuestos unos sobre otros, que indican el uso reiterado de este enclave durante la prehistoria dejando claro la importancia que este espacio tuvo para grupos humanos que poblaron este territorio hace varios miles de años. 

Existe un nuevo proyecto de investigación para actualizar conocimiento sobre estas manifestaciones artísticas. Un proyecto en colaboración con equipos de la Universidad de Extremadura y otros compañeros de Portugal y Colombia están aplicando las más modernas tecnologías de reproducción digital y análisis físico químicos para conocer aspectos relacionados con los pigmentos que se utilizaron en su realización, y su proceso de ejecución y ajustar, además de la cronología de estas figuras. Trabajo en pleno proceso de elaboración que deberá ser publicado.

Las Villuercas

Dos abrigos destacan por la calidad de sus pinturas, los de El Castillo de Monfragüe y La Calderita en La Zarza, siendo la Cueva de Maltravieso el enclave más conocido internacionalmente, tanto por sus pinturas paleolíticas, con decenas de manos, como por la antigüedad del conjunto.

San Blas – Alburquerque

Las pinturas rupestres más antiguas fueron obra de neandertales hace 66.000 años. Un hallazgo en la cueva de Maltravieso demuestra que los neandertales, y no los Homo sapiens, fueron los primeros artistas de Europa.

La datación mediante uranio-torio permitió a los investigadores analizar las costras de carbonato de calcio que cubren estas pinturas, estableciendo así una edad mínima para las mismas. Este descubrimiento no solo reafirma la capacidad simbólica de los neandertales, sino que también reconfigura nuestra comprensión de la evolución cognitiva y artística de esta especie humana.

Los neandertales fueron los primeros artistas del mundo

La cueva de Maltravieso, descubierta en 1951 durante trabajos de cantera en Cáceres, Extremadura, es un lugar emblemático para el arte rupestre. Sus paredes albergan más de 70 siluetas de manos, realizadas mediante la técnica de soplado de pigmentos sobre las manos colocadas contra la roca, dejando así una impresión negativa al retirar las manos. Estas pinturas, que fueron realizadas con pigmentos minerales como óxidos de hierro, han sido objeto de fascinación desde su descubrimiento.

Galería Central de Maltravieso

Los análisis revelaron un rango de edades que abarca desde la época del Paleolítico medio hasta el Holoceno, siendo las muestras más antiguas aquellas que se encuentran en las zonas más profundas de la cueva. Este resultado no solo confirma que los neandertales fueron los autores de estas obras, sino que también abre nuevas perspectivas sobre la complejidad cultural y simbólica de esta especie.

Imagen mejorada tecnicamente

Los neandertales fueron creadores de arte y símbolos y durante siglos, y han sido retratados como una especie primitiva, carente de las capacidades culturales de los Homo sapiens. Descubrimientos recientes han pintado una imagen muy diferente, que refuerza la idea de que los neandertales no solo eran capaces de crear herramientas avanzadas y practicar enterramientos rituales, sino que también tenían una capacidad simbólica sofisticada.

El arte rupestre de Maltravieso representa mucho más que un acto decorativo. La creación de estas siluetas requería planificación, habilidad técnica y posiblemente algún tipo de intención comunicativa o ritual. Los autores del estudio sugieren que estas pinturas podrían haber tenido un significado social o espiritual para los neandertales, reflejando su relación con el entorno y su identidad como grupo.

Peña del Búho – Magacela

El hallazgo en Maltravieso no solo cambia nuestra percepción sobre los neandertales, sino que también reescribe la historia del arte rupestre. Hasta hace poco, se creía que las primeras manifestaciones artísticas en Europa eran obra exclusiva de los Homo sapiens. Estos trabajos se suman a una creciente lista de evidencias que muestran que los neandertales también dejaron un legado artístico significativo.

Otros estudios previos, como los realizados en la cueva de La Pasiega en España, ya habían sugerido que los neandertales podían haber creado símbolos abstractos hace más de 64.000 años. El descubrimiento en Maltravieso, sin embargo, eleva aún más esta posibilidad al identificar un tipo de arte más complejo como son las siluetas de manos. Además, al compararlas con hallazgos similares en lugares como Indonesia o el Tíbet, los autores destacan que la tradición de este tipo de arte puede haber tenido orígenes más profundos y globales de lo que se pensaba.

Los neandertales, lejos de ser una especie relegada a la periferia de la evolución, demostraron ser innovadores, simbólicos y creativos. Su arte, conservado durante decenas de miles de años, nos habla de un tiempo en el que la imaginación y el simbolismo comenzaron a tomar forma en las paredes de una cueva oscura.

Se han sentado las bases para futuras investigaciones que podrían revelar aún más sobre la rica vida cultural de los neandertales. Este hallazgo nos recuerda que la creatividad humana tiene raíces profundas, compartidas con especies que, hasta hace poco, considerábamos incapaces de tales logros.

Los materiales recuperados en el momento del descubrimiento se encuentran actualmente en el Museo de Cáceres. Entre ellos destaca el cráneo que presenta una trepanación en el parietal izquierdo, con signos de regeneración ósea, lo que indica que el individuo sobrevivió. En relación con el material cerámico proveniente de la Edad del Bronce, se conservan vasos toscos con decoraciones incisas, básicamente líneas paralelas.

En 1958, Carlos Callejo presenta el primer estudio de la cavidad, denominado La Cueva Prehistórica de Maltravieso, junto a Cáceres, mostrando los restos humanos hallados, las cerámicas y un primer análisis de las pinturas, adscritas al Paleolítico Superior. Observa la presencia de nueve paneles con pinturas, con un total de tres motivos artísticos principales: manos en negativo, series de puntos y trianguliformes. Además, deduce las técnicas usadas en su realización y sus posibles relaciones con otras manifestaciones artísticas europeas.

En 1963, y debido al esfuerzo de diversos investigadores, la Cueva de Maltravieso es declarada Monumento Histórico Artístico, sobre la base de la ley republicana de Protección del Tesoro Artístico Nacional, vigente desde 1933. En la práctica, esta distinción no se hizo efectiva, ya que continuaron las obras de explotación y construcción alrededor de la cueva, provocando diversos derrumbamientos en su interior, cosa de la cual se lamenta Carlos Callejo.

El arte rupestre de La Vera es valioso porque nos permite conocer la forma de vida, creencias y cosmovisión de las poblaciones que habitaron la zona en la prehistoria

La cueva de Maltravieso, fue gravemente dañada. Al intentar recientemente practicar una visita a la Cueva Maltravieso, Monumento Nacional y Estación Paleolítica, se han encontrado considerables destrozos en la primera mitad de su recinto y un total desplome de bóvedas en la segunda. Con ello, la gruta ha quedado completamente inútil para su visita que resultaría sumamente peligrosa y se han perdido o por lo menos no es posible calibrar la magnitud de los daños, en seis de los veinticuatro paneles de pinturas rupestres.

En 1995 la Junta de Extremadura apoya un proyecto de investigación orientado a la recuperación integral de la cueva y sus alrededores. Dicho proyecto fue asumido por el Laboratorio de Estudios Paleolíticos de la UNED, el cual se encargó de estudiar el arte rupestre de la cavidad con tecnologías modernas, tales como el uso de fotografías ultravioletas y el tratamiento infográfico de las fotografías digitales realizadas en busca de detalles que, por el estado de conservación de las pinturas, a simple vista no son perceptibles. También se realizó un estudio planimétrico de la cavidad para ubicar adecuadamente la situación de las distintas manifestaciones artísticas. Los resultados de esta nueva investigación permitieron aumentar el número de representaciones rupestres. Por ejemplo, el número de improntas de manos conocidas hasta entonces era de 37, y con la nueva investigación aumentó a 71.

Debido a las investigaciones realizadas hasta entonces, en 1999 se inaugura un Centro de Interpretación, incorporado a la Red de Museos de Identidad de Extremadura, y dependiente del Museo de Cáceres, que fue reformado sucesivamente en 2010 y 2019 para actualizar sus contenidos y hacerlo totalmente accesible. La Diputación Provincial promovió desde 1987 la rehabilitación de la zona de la cueva al englobarse en el casco urbano de la ciudad, para evitar la situación de abandono y degradación que estaba sufriendo hasta entonces.

El equipo Primeros Pobladores de Extremadura visita, en el año 2001, varias cuevas pertenecientes al Calerizo de Cáceres para evaluar la viabilidad de una exploración y su posterior excavación. Entre ellas se encuentran la Cueva de Santa Ana, la Cueva de El Conejar y la Cueva de Maltravieso, en la que se acometieron dos procesos: primero, limpiar de escombros el interior de la cavidad para poder realizar sondeos mecánicos; y segundo, comenzar la excavación arqueológica y el posterior estudio científico.

Aparte de la Sala del Descubrimiento, aún se conservan varias salas prácticamente intactas en su interior, como la Sala de las Chimeneas, situada al fondo de la cavidad, y la Sala de los Huesos, a pocos metros de la entrada actual. Ambos sitios han sido objeto de excavación arqueo-paleontológica durante muy pocos años hasta su paralización. En la primera de ellas, el objetivo inicial era encontrar los restos asociados a los artistas que pintaron las manifestaciones rupestres. La segunda de ellas, la Sala de los Huesos, con una antigüedad entre 117,000 y 183,000 años, datadas con precisión dos planchas estalagmíticas que recubren por arriba y por abajo los sedimentos, usando la técnica radiométrica de uranio/torio.

Según datos de estudios recientes existen tres momentos de uso de la cavidad: Paleolítico Inferior, Paleolítico Superior y Edad del Bronce. El desarrollo del proyecto de investigación Primeros Pobladores de Extremadura, ha añadido algunos datos a nuestro conocimiento sobre Maltravieso, donde se ha recogido el fruto de los trabajos de investigación en forma de una industria lítica de tipo Achelense asociada a restos óseos de una fauna propiamente pleistocénica ya en parte conocida como el gamo, oso, uro, caballo, rinoceronte, lince, hiena, .etc., que ha permitido fechar el conjunto entre 350.000 y 120.000 B.P.

El motivo más recurrente y conocido de la cueva de Maltravieso son las manos en negativo, de las que se han contado más de setenta; junto a ellas, hay también un gran número de ideomorfos; pero las investigaciones más recientes han permitido documentar representaciones pintadas parciales de un équido, un cáprido, un cérvido y un bóvido, así como otros animales grabados más difíciles de interpretar, al menos dos cápridos, un cérvido y un bóvido. 

Estas improntas de manos, tanto en positivo, como en negativo o mixtas, son todavía de difícil interpretación para los arqueólogos. Muchas de ellas, no representan el dedo meñique, aunque está descartada la teoría de las mutilaciones rituales. Los artistas las realizaron plasmando sus manos, algunas de ellas sobrescribieron el dedo meñique con pintura, según ha demostrado la fotografía mediante infrarrojos. Estos motivos parecen tener una amplia cronología que abarca desde el Auriñaciense al Magdaleniense. 

Hoy son conocidos otros hallazgos de arte rupestre en zonas aledañas a Extremadura, como Escoural, Vale do Côa o Mazouco en Portugal, y Siega Verde en Salamanca, sigue siendo Maltravieso una referencia imprescindible en el arte prehistórico peninsular.

El arte rupestre en la comarca de La Vera, en Cáceres, es un importante testimonio de la presencia humana en la región desde tiempos prehistóricos. Se trata de manifestaciones artísticas grabadas o pintadas sobre rocas, principalmente en abrigos y covachas, que reflejan la vida y creencias de las primeras sociedades que habitaron esta zona. La comarca de La Vera cuenta con varios sitios con arte rupestre, algunos de los cuales están incluidos en el Itinerario Europeo CARP «Caminos de Arte Rupestre Prehistórico». 

Se pueden encontrar diferentes manifestaciones, como pinturas y grabados, que incluyen figuras humanas, animales y símbolos esquemáticos. 

Las representaciones suelen estar relacionadas con la caza, la recolección y la vida cotidiana de las comunidades prehistóricas. 

El arte rupestre de La Vera es valioso porque nos permite conocer la forma de vida, creencias y cosmovisión de las poblaciones que habitaron la zona en la prehistoria, además de ser un testimonio de la relación entre el ser humano y su entorno. 

El arte rupestre en La Vera se encuentra en un entorno natural con paisajes de montañas, ríos y valles, lo que refleja la estrecha relación entre las primeras sociedades y su entorno.

La comarca de La Vera ofrece un paisaje que ha sido habitado desde tiempos prehistóricos, y el arte rupestre es una muestra de esa ocupación humana a lo largo del tiempo.

 

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