La música prehistórica en la cueva de Pekárna, República Checa

Cueva de Pekarna.

Ángel Villazón

30 de noviembre de 2025, 12:51

Nueva Tribuna

La música en la prehistoria surgió de la necesidad de expresarse y está basada en la voz y la percusión del cuerpo. Con el tiempo, se crearon instrumentos con materiales naturales y perecederos como huesos, piedras y madera para rituales, celebraciones y trabajo en equipo. Los primeros instrumentos encontrados incluyen flautas de hueso, rascadores y tambores primitivos.  

Se cree que se originó con la imitación de sonidos naturales y la exteriorización de sentimientos, como gritos de alegría o miedo. Tenía un propósito práctico y mágico, asociado a rituales de caza, guerra, ceremonias religiosas, o para sincronizar el trabajo colectivo y ayudó a la unión social y la cohesión de las tribus. 

En la cueva de Pekárna, se han encontrado instrumentos musicales prehistóricos, como silbatos o flautas de hueso, hallazgos consistentes en falanges de hueso perforadas, generalmente identificadas como «silbatos falángicos». Se han documentado al menos tres casos de este tipo de aerófonos en el yacimiento. 

Flauta paleolítica.

Estos objetos, que datan del Paleolítico Superior, son evidencia de que los habitantes prehistóricos de esta cueva, producían sonidos y posiblemente música, utilizando herramientas rudimentarias hechas de los materiales disponibles en su entorno, como los huesos de animales cazados. La existencia de estos instrumentos sugiere prácticas sociales o rituales que involucraban la producción de sonido, aunque la naturaleza exacta de su música sigue siendo objeto de estudio e interpretación arqueológica.

La música prehistórica y las cuevas de Pekarna en Moravia son un tema que combina arqueología, arte y los orígenes de la expresión humana.

A diferencia de las pinturas rupestres o las herramientas de piedra, los instrumentos musicales, hechos a menudo de materiales perecederos como madera, pieles, huesos finos, rara vez se conservan. Sin embargo, hay evidencias de que la música era una parte fundamental de la vida paleolítica.

Entre los instrumentos que se encontraban en la época prehistórica están las flautas, instrumentos más antiguos y mejor documentados

Entre los instrumentos que se encontraban en la época prehistórica están las flautas, instrumentos más antiguos y mejor documentados. Las más famosas están hechas de hueso de ave o de marfil de mamut encontradas en los yacimientos alemanes como Geissenklösterle, de unos 43,000 años de antigüedad. Demuestran una tecnología sofisticada y una comprensión avanzada de la acústica. Los silbatos y sonajeros hechos con falanges de reno y sonajeros de conchas o huesos con piedras en su interior. Los litófonos o piedras que, al ser golpeadas, producen diferentes sonidos. A veces, las formaciones naturales en las cuevas, estalactitas, fueron utilizadas para este fin. Entre los instrumentos de Percusión, están los tambores hechos con pieles tensadas, no conservados, o el golpeteo del suelo con palos o huesos.

Investigaciones recientes en «arqueoacústica» han demostrado que muchas cuevas con arte rupestre tienen propiedades acústicas excepcionales. Los lugares donde se pintaron los animales a menudo coinciden con puntos de resonancia, ecos o efectos sonoros particulares. Esto sugiere una fuerte conexión entre el arte visual, la música y los rituales en el espacio sagrado de la cueva.

La Cueva de Pekarna, constituye un «Auditorio» Prehistórico y es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Gravetiense, unos 30.000-22.000 años atrás y el Magdaleniense unos 17.000-12.000 años atrás.

La Cueva de Pekarna, constituye un «Auditorio» Prehistórico y es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del Gravetiense

Su importancia radica en el contexto y la evidencia indirecta, del «Tambor» de Pekarna, hallazgo significativo, que es un fragmento de un tambor o sonajero de arcilla. Es uno de los instrumentos de percusión de arcilla más antiguos que se conocen en Europa, que, aunque simple, prueba la fabricación intencionada de instrumentos de percusión. Su sonido sordo y rítmico resonando en la cueva es poderoso.

En la cueva también se encontró una gran riqueza de objetos simbólicos, como, arte mobiliar, objetos portátiles, decorado, que incluyen, figurillas de arcilla, la famosa «Venus de Moravia», huesos y colmillos de mamut con grabados complejos y cuentas de concha y marfil.

Danza. Pintura rupestre.

En el contexto ritual y social, la cueva no era una vivienda habitual, sino un lugar de reunión estacional, posiblemente para rituales, ceremonias o intercambios sociales. En este tipo de contextos, la música actúa como un aglutinante social, un elemento para crear cohesión grupal, marcar ritos o acompañar narraciones.

Si consideramos el arte rupestre, hay que decir que es menos espectacular que el de Altamira o Lascaux, pero la cueva ofrece una acústica particular. El sonido de un tambor o de las voces humanas se propagaría de una manera concreta, creando una atmósfera inmersiva y potencialmente sagrada para sus habitantes.

Si consideramos el arte rupestre, hay que decir que es menos espectacular que el de Altamira o Lascaux, pero la cueva ofrece una acústica particular

La Cueva de Pekarna nos ofrece una ventana única a un momento en el que el Homo sapiens estaba explorando todas las formas de expresión simbólica, el arte visual, la escultura y casi con toda seguridad, la música.

Mientras que en otros yacimientos tenemos la «melodía» o las flautas, en Pekarna tenemos el «ritmo», el tambor de arcilla y la cueva, con su arte y su significado social. Juntas, estas evidencias pintan un cuadro vibrante de la vida prehistórica, donde el sonido, el ritual y el arte se entrelazaban para crear una de las primeras culturas humanas complejas en el corazón de Europa.

La música en Pekarna no fue un entretenimiento, sino una fuerza vital, un puente entre el mundo tangible y el espiritual, que resonaba en las profundidades de la tierra.

También conocida como la Cueva de la Panadería, ubicada cerca de Brno, en República Checa, es una maravilla natural y también un tesoro de importancia histórica y cultural, que la convierte en un destino imprescindible para los amantes de la naturaleza. La entrada de la cueva es un portal que ha atraído la actividad humana durante miles de años, sirviendo como un punto focal para los estudios arqueológicos.

Su historia se remonta a la era Paleolítica, con evidencia que sugiere que fue habitada por humanos prehistóricos. Las excavaciones han desenterrado numerosos artefactos, incluyendo herramientas y restos de actividades humanas tempranas, proporcionando una visión de la vida de los cazadores de mamut Cro-Magnon que vivieron alrededor del año 30,000 a.C. Además de su importancia prehistórica, Pekárna también contiene rastros de asentamientos celtas y eslavos, lo que la convierte en un sitio crucial para entender el desarrollo histórico de la región desde la Edad Neolítica hasta el siglo XII.

La cueva sigue atrayendo a arqueólogos e historiadores que utilizan técnicas de excavación modernas para descubrir nuevos artefactos

La cueva sigue atrayendo a arqueólogos e historiadores que utilizan técnicas de excavación modernas para descubrir nuevos artefactos y profundizar en nuestra comprensión del contexto histórico del sitio, con el objetivo de proporcionar una visión comprensiva de Pekárna, cubriendo su significado histórico.

Dentro de su significado arqueológico, la cueva tiene un portal de entrada gigante y ha sido un punto importante para los estudios arqueológicos debido a sus ricas capas históricas. El sitio está protegido como monumento cultural, refleja su importancia en la comprensión de las actividades humanas prehistóricas en la región

Las diversas excavaciones arqueológicas han descubierto numerosos artefactos, incluyendo herramientas y restos de actividades humanas tempranas.

Además de su importancia prehistórica, Pekárna tiene rastros de asentamientos celtas y eslavos. El nombre “Brno” deriva de la palabra celta “brynn”, que significa “ciudad colina”, lo que indica la presencia humana duradera en la región. La cueva y sus alrededores han sido continuamente habitados desde la Edad Neolítica hasta el siglo XII, lo que la convierte en un sitio importante para la comprensión del desarrollo histórico de la región.

Durante el periodo medieval, el Valle de Mariánské, donde se encuentra Pekárna, fue un asentamiento fortificado. Los restos de antiguos castillos y otras estructuras aún pueden verse en el valle. Estas capas históricas se suman a la importancia de la cueva, proporcionando una línea temporal comprensiva de la ocupación y actividades humanas en el área.

La cueva está protegida como monumento cultural y varias organizaciones trabajan para mantener su integridad

Además, sirve como un sitio educativo, ofreciendo valiosas lecciones en arqueología e historia. Escuelas y universidades a menudo organizan excursiones a la cueva, proporcionando experiencias de aprendizaje prácticas. Las bien conservadas capas históricas del sitio lo convierten en un lugar ideal para estudiar las actividades humanas prehistóricas y medievales.

La cueva está protegida como monumento cultural y varias organizaciones trabajan para mantener su integridad. Estos esfuerzos aseguran que las futuras generaciones puedan seguir aprendiendo y apreciando este importante sitio histórico.

Pekárna, con su rica historia arqueológica y significancia cultural, es un destino imprescindible para cualquiera interesado en la historia prehistórica y medieval de Europa Central. Sus bien conservados artefactos y capas históricas proporcionan una visión única de las vidas de los humanos tempranos y el desarrollo de la región a lo largo de milenios.

 

 

 

 

 

 

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