
El islote de Tromelin
Nueva Tribuna
7 de marzo de 2026, 4:48
Una de historias más impactantes que existe, pero a la vez desconocida, es la de las personas esclavizadas que acabaron en la isla de Tromelin. Es una isla pequeña que se sitúa al este de Madagascar con dos kilómetros de largo y 700 m de ancho. Es un islote que carece de vegetación y no dispone de agua potable. Pese a su pequeña capacidad esta isla es protagonista de la historia.
Las Islas Dispersas del Océano Índico, como se conoce a un grupo de pequeñas islas de soberanía francesa están situadas en el canal de Mozambique, entre la costa africana y la isla de Madagascar. Se trata de las islas de Bassas da India, Europa, Juan de Nova, Islas Gloriosas y Tromelin.
Son muchas las historias de piratería, de esclavos y naufragios comercio ocurridos en Madagascar
A mediados del siglo XVIII en 1760, un buque francés comienza su viaje a las Indias Orientales. El barco se componía por 150 personas esclavizadas más los miembros de la tripulación. El buque francés se hunde en la isla Tromelin dejando gran parte de la tripulación viva y 80 personas esclavizadas vivas.
Dada la escasez de materia prima y las medidas de la isla, los supervivientes del buque tuvieron que abastecerse con aquellos víveres que traían en el barco. Los náufragos del barco, especialmente aquellos que pertenecían a la tripulación, comenzaron a realizar nuevos barcos que le posibilitarán salir de la isla. Una vez finalizada la construcción de estos, la tripulación abandono la isla y a 80 de los cautivos africanos en Tromelin.
Los náufragos pretendían salvar a las personas esclavizadas abandonados en Tromelin, pero dada la negativa de sus superiores, estas fueron abandonadas. El tiempo pasaba y los supervivientes cautivos seguían intentado salir de la isla. En diversas ocasiones realizaron diversas barcas con el fin de abandonar la isla, pero estas eran muy frágiles y se hundían rápidamente.
La trata de esclavos proliferó en Madagascar tras el primer intento de colonización, ya que resultaba un negocio muy lucrativo para los comerciantes europeos y americanos
16 años después del naufragio, pese a que los franceses se oponían al rescate, Jacques-Marie Lanuguy de Tromelin, un oficial de la armada francesa que había intentado salvar a los supervivientes abandonados en otras ocasiones, llegó a la isla en noviembre de 1776. Solo habían sobrevivido 15 personas, siete mujeres y un bebe de ocho meses.
Tromelin es la única que no se encuentra en el canal de Mozambique sino al este de Madagascar y a unos 500 kilómetros al norte de la isla Reunión.

Situación de Tromelin y el resto de las Islas Dispersas.
El islote formado por la erupción de un volcán erosionado dio lugar a un anillo de atolones de coral. Fue descubierta en agosto de 1722 por el barco Diane de la Compañía Francesa de las Indias Orientales.
Son muchas las historias de piratería, de esclavos y naufragios comercio ocurridos en Madagascar. Pero hay una historia, que es la de los esclavos olvidados de la Isla Tromelin. La trata de esclavos proliferó en Madagascar tras el primer intento de colonización, ya que resultaba un negocio muy lucrativo para los comerciantes europeos y americanos, y también para los jefes de las tribus locales. Los prisioneros capturados en reyertas que mantenían con otros clanes servían como moneda de cambio para conseguir armas de fuego y pólvora, lo que alimentó una captura cada vez mayor de enemigos para ser vendidos como esclavos. Así nació el negocio negrero de Madagascar.
La isla Tromelin se encuentra a unos 450 kilómetros al Este de Madagascar y a 500 de Reunión. Es un arenal en el que no hay vegetación ni agua potable, ha suscitado el interés de diversos estados. Perteneció a la colonia británica de Mauricio hasta 1954, cuando fue transferida a Francia para formar parte de las llamadas Tierras Antárticas y Australes Francesas.
En 1760, un barco de la Compañía Francesa de las Orientales Indias zarpó desde el puerto vasco de Baiona. Arribaron unos meses más tarde,
L’Utile, como se llamaba el barco, no contaba con el permiso requerido para comerciar con esclavos, pero nada más llegar a Madagascar llenó sus bodegas con habitantes malgaches y se dirigió hacia la isla de Mauricio.
El navío embarrancó en los bajos existentes en las inmediaciones de la isla Tromelin, en 1761. La mayor parte de la tripulación salvó la vida, así como muchos esclavos. Cerca de 20 negros murieron al no recibir agua. Durante varios meses, sobrevivieron como pudieron, alimentándose de pescado, aves marinas y tortugas.
Mientras tanto, la tripulación fue construyendo una balsa con la que poder escapar de esta aislada prisión. Una vez terminada su construcción, la tripulación dejó la isla en la improvisada embarcación, y abandonó a los esclavos en la isla de Tromelin bajo la promesa de volver a recogerlos. A su llegada a Mauricio, dieron aviso a las autoridades de la situación, pero el gobernador hizo oídos sordos pese a cierta polémica social.
15 años más tarde, un mercante francés que navegaba por la zona divisó a los desdichados náufragos. Corría el año 1776 y para entonces ya nadie se acordaba de los esclavos, y mucho menos imaginaban que podrían estar vivos. Del grupo inicial de 60 esclavos supervivientes solo quedaban 13, y un niño nacido en la isla que pasó a ser la primera persona que han dado a luz en esta remota isla. A los pocos días de haber sido avistados y tras el revuelo que se formó en Mauricio, el capitán Bernard Boudin de Tromelin acudió a su rescate. Los esclavos fueron declarados hombres libres y la isla fue renombrada en su honor.
Unas excavaciones arqueológicas realizadas en 2013 en la Isla Tromelin, permitieron conocer cómo pudieron sobrevivir durante 15 años en una isla recóndita y unas condiciones muy difíciles. Algunos de los supervivientes trataron de huir en balsas y presumiblemente encontraron la muerte, pero otros se afanaron en buscar la forma de sobrevivir en la propia isla. Y lo consiguieron.

Se han encontrado numerosos restos del naufragio como monedas o un cañón que permanece allí con una placa conmemorativa. Pero el hallazgo más interesante de todos es el que describe cómo se adaptaron estas personas a las hostiles condiciones de esta diminuta isla. Durante 15 años, los esclavos olvidados de Tromelin formaron una pequeña sociedad. Levantaron edificios con bloques de coral, elaboraron objetos de uso cotidiano a partir de materiales recuperados del pecio, enterraron a sus muertos en un cementerio y avivaron una fogata que permaneció encendida todos y cada uno de los días de su cautiverio.


