Lo que Somos – Laicidad en cifras 2026 ¡Adiós a la fe!

Montaje de la estatua gigante de Jesús, en Swiebodzin, Polonia

Por Iñaki Alrui*

Los datos recogidos en el estudio son tajantes: la fe católica disminuye considerablemente en la sociedad, pero la financiación pública sigue tal cual. Según la tendencia, en pocos años la población no religiosa superará a la religiosa

Tenía pendiente leer de manera sosegada el informe «Laicidad en cifras | Análisis 2026», publicado el mes de junio y elaborado por la Fundación Ferrer i Guàrdia, para lo que he aprovechado estos meses de verano…

El informe ofrece una radiografía actualizada y rigurosa sobre el estado de la secularización y la religiosidad en el Estado español. Los datos, extraídos de fuentes oficiales como el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes o la Agencia Tributaria, entre otras, confirma una tendencia imparable: la sociedad avanza hacia un modelo donde las opciones no religiosas son cada vez más mayoritarias, aunque persisten importantes resistencias, y estas desgraciadamente son institucionales. Iglesia y Estado siguen sin ser asuntos separados.

Curioso que el informe fue publicado justo antes de la fiebre impuesta con la visita del papa León XIV a España, qué para algunas personas, como un servidor, supuso vivir unos días vergonzosamente bochornosos para un supuesto estado laico. Lo sé, nunca lo hemos sido, pero la entrega de las instituciones democráticas al representante de una teocracia medieval pasó de castaño oscuro. El informe de la Fundación Ferrer i Guàrdia confirma que ni la influencia papal, ni la de otros promotores de la religión pueden luchar contra el acercamiento en cifras del bloque católico-apostólico y el no religioso durante los últimos años, y eso que los no religiosos seguimos jugando en clara desventaja.

Datos clave que demuestran el cambio

Adscripción: La población no religiosa (atea, agnóstica o indiferente) asciende al 39,3%, a solo 16 puntos de la católica (55,1%). La secularización es ya un proceso estructural de largo recorrido, con un crecimiento vertiginoso que ha pasado del 8,5% en 1980 al 39,3% actual.

Generaciones: El relevo generacional es demoledor. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la no religiosidad alcanza el 55,4%. La diversidad religiosa también se concentra en las franjas más jóvenes (con un 6,1% que se declaran creyentes en otras religiones), fruto de los cambios demográficos y migratorios.

Territorio: Cataluña y País Vasco lideran la secularización, con un 47,6% y un 50,5% de población no religiosa, respectivamente. En el extremo opuesto, Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha siguen mostrando una fuerte impronta religiosa.

Práctica religiosa: telarañas en las parroquias

El informe evidencia una pérdida sostenida de la práctica religiosa. Si en el año 2000, el 59% de quienes se declaraban católicos eran practicantes, en 2025 solo lo es el 33,5%. La mayoría de los creyentes se define como «no practicante», lo que apunta a una identidad más cultural que espiritual.

A mayor edad, más se practica, con una salvedad: entre los jóvenes de 18-24 años que se declaran religiosos (en minoría frente a los jóvenes no religiosos), la práctica repunta (34,6%) respecto a la siguiente franja de edad, lo que indica que quienes se declaran creyentes en esa franja lo viven con mayor intensidad.

Financiación: menos creyentes, pero más dinero público

La asignación tributaria a la Iglesia católica sigue en caída libre. Hay un desajuste evidente. En 1998, el 36,6% de los contribuyentes marcaba la casilla exclusiva para la Iglesia; en 2022, solo el 10,3%, eso sí, las rentas más altas siguen siendo las que mayoritariamente marcan la casilla. Por otro lado, paradójicamente o no, los recursos económicos que recibe Iglesia Católica S.A. han aumentado hasta los 333,7 millones de euros en 2022, lo que evidencia una desconexión total entre las preferencias ciudadanas y los mecanismos de financiación vigentes, dejando al descubierto un modelo de financiación privilegiado e ilegítimo.

Educación: un modelo en tensión

El sistema educativo sigue lastrado por una presencia significativa de centros confesionales, especialmente en la red concertada (18,1% del alumnado). Pero la demanda social se mueve en dirección contraria:

  • Alternativas a Religión:En Bachillerato, el 68,8%del alumnado ya no cursa esta asignatura; en ESO, el 48,2%; y en Primaria, el 43,6%.

  • Factor centro:En los centros públicos, más del 75% del alumnado de Bachillerato opta por alternativas; en los concertados, el porcentaje cae al 43,7%.
  • Profesorado vs. Alumnado:Mientras el número de alumnos que cursan Religión ha caído un 16,4% desde 2014, el profesorado de Religión ha aumentado un 30% en el mismo período. Un desajuste que evidencia la rigidez de un modelo que no se adapta a la realidad social.

Ritos de paso: el triunfo de lo civil

El matrimonio civil es ya abrumadoramente mayoritario (83,6% en 2024), con comunidades como Cataluña (91,2%) y País Vasco (92,4%) a la cabeza. El matrimonio religioso ha pasado de ser la norma (77,3% en 1994) a la excepción (16,4% en 2024). En la misma línea, el 50% de los nacimientos ya se producen fuera del matrimonio, frente al 9,6% de 1990, un reflejo de que la población se ha emancipado de las instituciones religiosas en los momentos clave de la vida y de una transformación profunda de las estructuras familiares.

El cambio pendiente a un estado realmente laico

El estudio confirma que la población no religiosa (atea, agnóstica o indiferente) se ha disparado en las últimas décadas. Por el momento siguen siendo mayoría quienes se declaran católicos (55,1%), pero ese dato no se refleja en las cifras de matrimonios ni en educación, lo que coincide con la distribución por edades: a mayor edad, más catolicismo. La tendencia estadística, sumando el relevo generacional, apunta a un más que probable cambio de mayoría en los próximos años.

El informe es concluyente: la sociedad española es cada vez más plural y secular, pero las instituciones públicas y los mecanismos de financiación mantienen privilegios a confesiones religiosas que ya no se corresponden con las preferencias de la ciudadanía. Estos datos son una prueba irrefutable de la necesidad de avanzar hacia un modelo de laicidad efectiva, que garantice la libertad de conciencia en igualdad de condiciones y que ponga fin a los privilegios institucionales de Iglesia Católica S.A., y ponen de manifiesto la necesidad urgente de una revisión de los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, los cuales dieron continuidad al concordato franquista de 1953. La fe es un asunto privado, la administración pública no puede seguir sosteniendo un viejo andamiaje heredado del concordato franquista.

 Ver informe Laicidad en cifras 2026, clic aquí 

– Los gráficos reproducidos están tomados del Informe.
* Miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos.
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@InakiAlo

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