Entrevista a un poeta. Entrevista a Emilio Pérez “El ventero”

El bonito pueblo de Santa Cruz del Valle, uno de los pueblos que conforman el Barranco de las Cinco Villas, y balcón de la Sierra de Gredos, tiene las calles decoradas por copias de más de ciento treinta cuadros de maestros universales de la pintura. Sus pequeñas y estrechas calles, sus empedradas callejuelas, cortadas al tráfico, se entrecruzan unas con otras, mostrándonos las obras de estos pintores, en un museo urbano, cultural, incluyendo poemarios, que nos invita a pasear y ver el arte que ofrecen. Los pasadizos, arcos y recodos de este pueblo nos permiten evadirnos por unos minutos de la realidad observando los lienzos de los artistas más famosos del mundo y leyendo los versos de poetas lugareños y foráneos.

En este pueblo de la serranía, vive un poeta lugareño, Emilio Pérez “El Ventero”, como le gusta llamarse, con el que hemos quedado para dar un paseo por el pueblo y charlar de poesía.

Emilio Pérez "El ventero"

 

Al buscarlo por el pueblo, lo vimos en la fuente García Lorca, entretenido en leer uno de sus poemas. Llegamos y nos detuvimos antes de saludarlo, para ver lo que decían los versos:

Fuente de García Lorca

Al nacer sueña ser rio,
es poema y es gitana,
va Lorca por los baldíos
hay reflejos de la Alhambra.

Emilio Pérez “El Ventero”

 

Después de leerlos, hablamos de poesía unos minutos y de las muchas copias de lienzos de artistas famosos que hay en el pueblo, que lo embellen mucho.

Continuamos con la charla y nos decía Emilio, que “Los poetas son como una mujer grávida que necesita deshacerse de lo que lleva dentro, es una necesidad que tenemos que sacar a la luz lo que se ha fraguado en nuestra mente, es como una liberación que se produce”, mientras observaba un cuadro de la mexicana Frida Khalo.

Seguimos caminando y continuando con sus reflexiones nos comenta que la poesía es una forma de expresión muy bella, quizás la más bella. Nos confiesa que sus versos enamoraban más que su propia persona, mientras en el centro del parque se entretenía en ver un cuadro de Sorolla. Después llegamos a la fuente de Los Rosales, en cuyos versos se puede leer:

Los Rosales

Son aromas sus encuentros,
son cántaros en las caderas,
abrevan hombres, jumentos,
charlan alegres las penas.

Emilio Pérez “El Ventero”

 

Viendo la sierra de Gredos desde lejos y continuando el paseo, se detuvo unos minutos a observar el lienzo, de Ángel Villazón, dedicado al dios azteca Quetzalcoatl, para continuar diciendo que “La poesía es un sentimiento al que se le da forma. Mientras que la prosa es más liberal y no busca la belleza en líneas generales. La poesía profundiza más en el sentimiento y en el alma, y se pueden aprender diferentes formas de versar, como sonetos, quintillas etc., pero siempre estas transmitiendo belleza. Se nace poeta.

Subiendo por las empedradas callejuelas nos detuvimos a contemplar otra gran obra. Era “El Grito de Munch”, pintado por Félix Serrano, un pintor expresionista, casi lugareño por el gran cariño que le tiene al pueblo de Santa Cruz. Después de unos minutos en silencio nos comenta que “Estamos viviendo un momento en el que las formas importan poco, que la sociedad es más libre en cierto sentido, que la poesía clásica doma las palabras, mientras que la actual es más libertaria, sin significar por ello que sea más bella, sino que desprecia la rima y la métrica”.

Llegamos a la fuente de la Plaza del Pueblo pudiendo leer otra rima:

Fuente de la Plaza del Pueblo

Sus aguas bañan rondeños,
ladrones de nuestras mozas,
no se libra el forastero
si no nos paga la ronda.

Emilio Pérez “El Ventero”

 

Seguimos el paseo y nos detuvimos ante el cuadro “La matanza” de Paco Ojea, otro pintor próximo al pueblo de Santa Cruz por haber pintado muchos de los cuadros que se exhiben, para continuar con su charla sobre poesía diciendo que “La lectura de otros poetas te descubre sus técnicas, pero la poesía tiene que ser endógena, que es una forma de enriquecerse culturalmente, pero no afecta a la poesía”.

Al atravesar por un recodo del pueblo nos contaba que como todos los niños empezó a leer a libros de aventuras como Julio Verne, Salgari, y otros, que tuvieron una importancia grande a la hora de adquirir cultura y desarrollar la imaginación.

Expresaba que había sido una experiencia gozosa el poder compartir sus interioridades con aquellos que habían querido conocerlo a lo largo de toda su vida, y que había sido una relación muy fructífera.

Al transitar por unas callejuelas estrechas, sin tráfico, nos detuvimos ante una copia de un cuadro de Van Gogh, “Los Girasoles”, y después de admirarlo, nos comentaba la influencia que había tenido de otros poetas como los clásicos del Siglo de Oro, de la generación del 97 y de la poesía actual, que también ha bebido de ella. Se hicieron unos minutos de silencio para continuar que su poesía es sencilla, y sin pretensiones, cercana al pueblo, y polifónica en tanto en cuanto le gustan los sonidos de esta. “Esta es la definición de mi poesía”, decía, y así llegamos a otra fuente cuyos versos ponían:

Fuente de Las Pilas

Las mozas lavan su cara
en el día de San Juan
por apartar las heridas
de amores que ya no están.
Aquí se beben los cantos,
lavanderas “entonás”,
Los jabones van llorando
entre sábanas “mojás”.

Emilio Pérez “El Ventero”

Después de leerlos y al atravesar un arco, seguía diciendo que “Todo evoluciona en la vida, todo está sometido al cambio porque la vida es evolución, si no no tendría sentido.

Ya cerca del ayuntamiento y al caminar por un pasadizo, se detuvo al ver un cuadro en el que una mujer había sido golpeada brutalmente por un maltratador, para expresar: “un descerebrado”, y efectivamente ese era el titulo que le puso Félix Serrano, autor del lienzo, y siguió con su charla poética comentando que “El lenguaje poético cambia a lo largo de los años, pero que él siempre se había guiado por las formas de sus lecturas poéticas respetando la rima, la métrica y el ritmo.

Sientes que un poema está terminado cuando el niño ha salido de mí, valga la comparación”, nos decía. En otro momento de su paseo afirmaba que el fin que le gustaría lograr con su poesía es la felicidad de la gente, que él ya lo había conseguido. “La felicidad por escribir poesía. Ser feliz con ella.

Todo es evolución, y como decía el poeta, hoy las ciencias adelantan. La tecnología ayuda a evolucionar y las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc., lo único que hacen es fomentar la comunicación.

Cuando le preguntamos si podía recomendarnos un poema de otro autor que le hubiera gustado mucho, nos comenta que tiene cientos que lo han embelesado. Elegir uno es difícil, y quizás sea “El estudiante de Salamanca” de Espronceda.

Hace años a un aprendiz que me pregunto qué consejo le daba en este difícil mundo de la poesía, le contestó con un poema en quintillas: “Y los versos han de fluir libres como las corrientes y saltar desde tu mente al papel y descubrirte para el gozo de la gente.

Seguimos y nos encontramos en un recoveco otro lienzo del pintor Félix Serrano, pintor de lo cotidiano, de la niebla, de la lluvia, los amaneceres, y los atardeceres, llamado “Niña en la ventana”, y después de observarlo durante unos minutos en silencio dijo que nunca le hicieron la pregunta de “¿qué te aporta la poesía?”, porque le hubiera gustado que se la hubieran hecho pero no se la hicieron.

Nos comentaba que desde niño ya escribía a su hermana, a su madre y a personas de su entorno. “La poesía es algo innato” decía y notaba que esos primeros versos les hacían felices. Pronto comprendió que la escritura poética era un medio para hacer felices a los demás y eso le causaba gran satisfacción.

Cuando le preguntamos si escribía por necesidad o por placer, el nos contestaba que por ambas cosas. Por placer. Disfruta escribiendo. La poesía te hace sentirte vivo. Sin la poesía no se sentiría realizado, dice el Emilio Pérez “El Ventero”.

La lectura y el conocimiento que se adquiere con la lectura, aportan cultura, pero no afecta a la poesía”, nos decía.

Siguiendo con el paseo expresaba que no es necesario vivir mucho y leer mucho para escribir poesía, pues la verdadera poesía nace como un sentimiento. El ser humano siempre ha necesitado sacar a la luz los sentimientos, amor, odio, etc., pero en este momento la ganancia está en el marketing. El marketing de la tecnología, de las redes sociales, de la inmediatez, y de la renuncia a la reflexión en soledad, está haciendo que el ser humano evolucione muy rápidamente.

Llegamos al fin del paseo y en la fuente de Carría, nos despedimos, leyendo los últimos versos que este hombre había escrito por el cariño que sentía hacia su pueblo.

Fuente de Carría

Agua alegre, enamorada
entre suspiros y abrazos,
palabras apasionadas…
la noche hilvanando lazos.

Emilio Pérez “El Ventero”

 

Tiene muchos libros de libros de poesía editados y obsequia con un poema a todas aquellas personas de las que se siente amigo, que son muchas.

 


Este artículo fue redactado por Ángel Villazón Trabanco, ingeniero, escritor y periodista cultural. También puedes leer otros artículos y relatos en esta misma página web: www.angelvillazon.com

Ángel Villazón Trabanco
Ingeniero Industrial
Doctor en Dirección y Administración de Empresas

 




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