Arte de la Edad Moderna, Arte Moderno y Arte Contemporáneo

El arte de la Edad Moderna, se considera desde mediados del siglo xv a finales del siglo xviii, y no es lo que se entiende como “arte moderno”, mientras el arte de la Edad Contemporánea, se considera desde finales del siglo xviii hasta la actualidad. Arte moderno es un término propio de la historiografía del arte, de la estética, de la teoría del arte y del mercado de arte, que pretende diferenciar un concepto

Edgar Manet

de modernidad del denominado arte académico, que representaría la tradición, mientras que el arte moderno representaría la experimentación.​ Al ser un concepto estético y no cronológico, cualquier delimitación de un periodo para el “arte moderno” es problemática.

Por otra parte la utilización de la expresión “arte moderno” en oposición a “arte antiguo”, no coincide siempre con el arte de la Edad Antigua, desde el inicio de la historia hasta el siglo v, y especialmente en formas como “maestros antiguos” y “maestros modernos“, siendo aquellos los del siglo xv al xvii, y estos los posteriores. Épocas separadas por criterios historiográficos y museológicos.

Las expresiones “arte moderno” y “arte contemporáneo” se utilizan muy a menudo de forma totalmente intercambiable, incluso en la bibliografía especializada​ y en el entorno institucional, museos y universidades, y en otras ocasiones, se utilizan reservando para el “arte moderno” un periodo indefinido, que puede ir desde distintos momentos del siglo xix hasta distintos momentos del siglo xx.

La noción de modernidad surgió en la década de 1850 para referirse a las profundas transformaciones que experimentaron los países industrializados a partir del siglo XIX con las revoluciones técnica e industrial.

Sin embargo, la modernidad es también una forma de pensar y crear decididamente innovadora. La Academia de Bellas Artes, que desde 1725 había aceptado o no, exponer a los artistas en el Salón de Pintura y Escultura, perdía influencia y los jurados de los Salones perdían su credibilidad ante pintores, el público y el Estado. Los pintores ajenos a la academia se negaban a exponer junto a los pintores académicos.

El arte moderno es por tanto, un periodo de la Historia del Arte que comienza en la década de 1850 y termina a mediados de la década de 1950. Comienza con el movimiento impresionista y pintores como Edgar Manet y termina con la aparición del Pop Art. El arte moderno se compone de varios movimientos artísticos cubismo, futurismo, surrealismo, impresionismo, expresionismo, art brut, etc., pero su característica común es que estos movimientos están en ruptura con las reglas y cánones del arte clásico, especialmente en lo que se refiere a la figuración.

Durante este periodo, los pintores, escultores o dibujantes ya no intentan representar la realidad de forma fiel, como sucedía en los siglos anteriores, sino mostrarla de forma diferente o liberarse de cualquier deseo de realismo.

Van Gogh

No hay consenso para determinar si es el “arte moderno” o es el “arte contemporáneo” el que ejemplifican las vanguardias, ni tampoco para determinar si esa diferenciación debe aplicarse a alguna de las sucesivas generaciones de vanguardias, bien las que comienzan antes de la Primera Guerra Mundial y se desarrollan en el periodo de entreguerras, o bien las que surgen después de la Segunda Guerra Mundial, o incluso las “transvanguardias” de finales del siglo xx, cuando se acuñó el concepto de lo “postmoderno“, que para algunos autores pondría fin al “arte moderno” en sí.

Si se entiende el concepto de arte moderno como estético, así un pintor academicista como William Adolphe Bouguereau, muerto en 1905, no hace “arte moderno”, mientras que Vincent van Gogh, muerto en 1890 sí.

Calificar como “modernos” al Greco,1614, Velázquez muerto en 1660, a Rembrandt, muerto en 1669 o a Goya, muerto en 1828 es algo tan común que se ha convertido prácticamente en un tópico.

El rechazo al arte moderno fue muy fuerte desde que comenzó a acuñarse el concepto, en ambientes sociales y conservadores que los artistas modernos buscaban epatar, y entre intelectuales que se ocuparon muy seriamente de su análisis.

El comunismo soviético y el fascismo italiano, que durante los años 1920 estuvieron estrechamente vinculados a las vanguardias de constructivismo, futurismo, comprobaron a partir de los años 1930 la necesidad de encauzar su manipulación propagandística en el terreno de la estética a través de un arte mucho más fácilmente digerible por las masas.

Encontraron soluciones casi idénticas en lo que se conoció como realismo socialista o arte fascista. En el caso del nazismo, identificó el arte moderno con lo que denominó arte degenerado de los dementes y de las razas inferiores, por contraposición a los valores de una pretendida estética aria o arte ario.

Simultáneamente, el capitalismo estadounidense, asumió con gran dinamismo el arte moderno, implicándolo en el proceso productivo y aprovechando sus grandes posibilidades para el mercado.

El impresionismo y el posimpresionismo significaron un arte que experimenta con nuevos modos de representación de la luz y del espacio a través del color y la pintura, y de la vibración de la materia en escultura.

En los años previos a la Primera Guerra Mundial, una explosión de creatividad tuvo lugar con el fovismocubismoexpresionismo y futurismo.

La Primera Guerra Mundial trajo consigo el final de esta fase, pero marco el inicio de una serie de movimientos antiartísticos, como el dada, el trabajo de Marcel Duchamp y el surrealismo.

El concepto vanguardista de arte moderno fue introducido en Estados Unidos en el Armory Show de 1913, y con la llegada de artistas que huyeron de Europa a causa de la Primera Guerra Mundial.

Pero París siguió siendo la capital del arte durante el periodo de entreguerras, condición que no alcanzó Nueva York hasta la Segunda Guerra Mundial.

En los años cincuenta, sesenta y setenta aparecieron, por primera vez, estilos surgidos en los Estados Unidos como el expresionismo abstracto el art minimalismo, el land artperformance art, el arte conceptual, etc.

Progresivamente, algunas de las formas expresivas más comunes de la antigüedad, se van incorporando al repertorio formal que sirve a los nuevos artistas del Renacimiento como, por ejemplo, el desnudo, la fidelidad al pasado (en cuanto a ropajes, armas, etc.), el abandono de la visión frontal, la consideración del ser humano como medida básica, o la perspectiva matemática. Esto hizo que el repertorio de temas y géneros se enriqueciera con la incorporación del retrato (el ecuestre incluido), los paisajes, los temas históricos y mitológicos, las naturalezas muertas, etc.


Además, la figura del artista plástico se va revalorizando a medida que la demanda de sus cuadros crece y las peticiones de los donantes son atendidas con prontitud, su reputación y fama aumentaron con rapidez y, en consecuencia, el valor de sus realizaciones personales empezó a superar la importancia del tema que pintaban o esculpían

La época del Barroco, desde el último cuarto del siglo XVI hasta el primer cuarto del XVIII, va a coincidir con la culminación política del absolutismo monárquico. Las naciones europeas, aunque siguen organizándose social y económicamente según esquemas medievales, van a quedar enmarcadas dentro de estructuras de poder absoluto que son dirigidas por monarcas que no conocen más límites a su poder que los designios divinos, cuya interpretación recae sobre la Iglesia, y su propia personalidad.

Las sociedades europeas ven alzarse poco a poco a la burguesía como grupo social llamado a grandes logros en el futuro, la nobleza, en cambio, una vez perdida su función militar dentro de la tradicional división en estamentos de la sociedad, pasará a vivir de las rentas que le producen sus feudos, convirtiéndose así en un grupo social parasitario. La revolución científica, iniciada por Copérnico hace ya un siglo, está en plena ebullición, con los Tycho Brahe, Galileo, Keppler y Newton.

Picasso

En el siglo XVIII La esencia del estilo Barroco seguirá presente, habiendo enraizado con fuerza en el gusto popular de algunos países, hasta bien entrado el siglo XVIII, bien con sus caracteres propios, consolidados desde inicios del siglo anterior.

En paralelo, a partir de mediados de siglo, emergerá con fuerza el llamado Neoclasicismo, para devolver al arte la pureza de las formas grecorromanas. Este «retorno» a la antigüedad, unido a la toma de conciencia de pertenencia a una nación, será también el caldo de cultivo para un renovado interés por la Historia de los pueblos que hará surgir, ya en el siglo siguiente, el Romanticismo.

En esta época asistiremos también al inicio de la Revolución Industrial en Inglaterra y el desarrollo de los nuevos medios de producción y transporte que cambiarán la faz de Europa durante el siglo siguiente.

El Rococó nace en Francia y se desarrolla durante el reinado de Luis XV, extendiéndose después, e implantándose con notable éxito, en Alemania y Austria. Se trata de un estilo decorativista, que muestra el refinamiento, la elegancia y el hedonismo propios de la vida aristocrática, convertida en modelo a imitar por el resto de la sociedad. La plástica rococó tiene en la pintura su principal campo de aplicación, ya que la escultura no llega a independizarse de la arquitectura, siguiendo una característica barroca.

El Neoclasicismo es un estilo que surge hacia mediados del siglo XVIII y que convive en parte con el Rococó y con el Romanticismo. Recoge y depura la tradición clasicista que había atravesado la Edad Moderna desde el Renacimiento y que había estado aflorando en diversas escuelas y corrientes durante el Barroco. Supone una vuelta al lenguaje expresivo equilibrado y racional de la Antigüedad grecorromana, considerado el modelo sublime de arte. Las academias de arte proliferarán por todos los países, marcando las normas que se habrán de imponer a los artistas en detrimento de su creatividad.

La pintura neoclásica no sólo tendrá en Grecia y Roma su fuente de inspiración formal, sino que beberá también en su historia, mitos y leyendas, a la hora de buscar temas para sus cuadros.

 

El arte de la Edad Moderna, se considera desde mediados del siglo xv a finales del siglo xviii, y no es lo que se entiende como “arte moderno”, mientras el arte de la Edad Contemporánea, se considera desde finales del siglo xviii hasta la actualidad. Arte moderno es un término propio de la historiografía del arte, de la estética, de la teoría del arte y del mercado de arte, que pretende diferenciar un concepto

Edgar Manet

de modernidad del denominado arte académico, que representaría la tradición, mientras que el arte moderno representaría la experimentación.​ Al ser un concepto estético y no cronológico, cualquier delimitación de un periodo para el “arte moderno” es problemática.

Por otra parte la utilización de la expresión “arte moderno” en oposición a “arte antiguo”, no coincide siempre con el arte de la Edad Antigua, desde el inicio de la historia hasta el siglo v, y especialmente en formas como “maestros antiguos” y “maestros modernos“, siendo aquellos los del siglo xv al xvii, y estos los posteriores. Épocas separadas por criterios historiográficos y museológicos.

Las expresiones “arte moderno” y “arte contemporáneo” se utilizan muy a menudo de forma totalmente intercambiable, incluso en la bibliografía especializada​ y en el entorno institucional, museos y universidades, y en otras ocasiones, se utilizan reservando para el “arte moderno” un periodo indefinido, que puede ir desde distintos momentos del siglo xix hasta distintos momentos del siglo xx.

La noción de modernidad surgió en la década de 1850 para referirse a las profundas transformaciones que experimentaron los países industrializados a partir del siglo XIX con las revoluciones técnica e industrial.

Sin embargo, la modernidad es también una forma de pensar y crear decididamente innovadora. La Academia de Bellas Artes, que desde 1725 había aceptado o no, exponer a los artistas en el Salón de Pintura y Escultura, perdía influencia y los jurados de los Salones perdían su credibilidad ante pintores, el público y el Estado. Los pintores ajenos a la academia se negaban a exponer junto a los pintores académicos.

El arte moderno es por tanto, un periodo de la Historia del Arte que comienza en la década de 1850 y termina a mediados de la década de 1950. Comienza con el movimiento impresionista y pintores como Edgar Manet y termina con la aparición del Pop Art. El arte moderno se compone de varios movimientos artísticos cubismo, futurismo, surrealismo, impresionismo, expresionismo, art brut, etc., pero su característica común es que estos movimientos están en ruptura con las reglas y cánones del arte clásico, especialmente en lo que se refiere a la figuración.

Durante este periodo, los pintores, escultores o dibujantes ya no intentan representar la realidad de forma fiel, como sucedía en los siglos anteriores, sino mostrarla de forma diferente o liberarse de cualquier deseo de realismo.

Van Gogh

No hay consenso para determinar si es el “arte moderno” o es el “arte contemporáneo” el que ejemplifican las vanguardias, ni tampoco para determinar si esa diferenciación debe aplicarse a alguna de las sucesivas generaciones de vanguardias, bien las que comienzan antes de la Primera Guerra Mundial y se desarrollan en el periodo de entreguerras, o bien las que surgen después de la Segunda Guerra Mundial, o incluso las “transvanguardias” de finales del siglo xx, cuando se acuñó el concepto de lo “postmoderno“, que para algunos autores pondría fin al “arte moderno” en sí.

Si se entiende el concepto de arte moderno como estético, así un pintor academicista como William Adolphe Bouguereau, muerto en 1905, no hace “arte moderno”, mientras que Vincent van Gogh, muerto en 1890 sí.

Calificar como “modernos” al Greco,1614, Velázquez muerto en 1660, a Rembrandt, muerto en 1669 o a Goya, muerto en 1828 es algo tan común que se ha convertido prácticamente en un tópico.

El rechazo al arte moderno fue muy fuerte desde que comenzó a acuñarse el concepto, en ambientes sociales y conservadores que los artistas modernos buscaban epatar, y entre intelectuales que se ocuparon muy seriamente de su análisis.

El comunismo soviético y el fascismo italiano, que durante los años 1920 estuvieron estrechamente vinculados a las vanguardias de constructivismo, futurismo, comprobaron a partir de los años 1930 la necesidad de encauzar su manipulación propagandística en el terreno de la estética a través de un arte mucho más fácilmente digerible por las masas.

Encontraron soluciones casi idénticas en lo que se conoció como realismo socialista o arte fascista. En el caso del nazismo, identificó el arte moderno con lo que denominó arte degenerado de los dementes y de las razas inferiores, por contraposición a los valores de una pretendida estética aria o arte ario.

Simultáneamente, el capitalismo estadounidense, asumió con gran dinamismo el arte moderno, implicándolo en el proceso productivo y aprovechando sus grandes posibilidades para el mercado.

El impresionismo y el posimpresionismo significaron un arte que experimenta con nuevos modos de representación de la luz y del espacio a través del color y la pintura, y de la vibración de la materia en escultura.

En los años previos a la Primera Guerra Mundial, una explosión de creatividad tuvo lugar con el fovismocubismoexpresionismo y futurismo.

La Primera Guerra Mundial trajo consigo el final de esta fase, pero marco el inicio de una serie de movimientos antiartísticos, como el dada, el trabajo de Marcel Duchamp y el surrealismo.

El concepto vanguardista de arte moderno fue introducido en Estados Unidos en el Armory Show de 1913, y con la llegada de artistas que huyeron de Europa a causa de la Primera Guerra Mundial.

Pero París siguió siendo la capital del arte durante el periodo de entreguerras, condición que no alcanzó Nueva York hasta la Segunda Guerra Mundial.

En los años cincuenta, sesenta y setenta aparecieron, por primera vez, estilos surgidos en los Estados Unidos como el expresionismo abstracto el art minimalismo, el land artperformance art, el arte conceptual, etc.

Progresivamente, algunas de las formas expresivas más comunes de la antigüedad, se van incorporando al repertorio formal que sirve a los nuevos artistas del Renacimiento como, por ejemplo, el desnudo, la fidelidad al pasado (en cuanto a ropajes, armas, etc.), el abandono de la visión frontal, la consideración del ser humano como medida básica, o la perspectiva matemática. Esto hizo que el repertorio de temas y géneros se enriqueciera con la incorporación del retrato (el ecuestre incluido), los paisajes, los temas históricos y mitológicos, las naturalezas muertas, etc.


Además, la figura del artista plástico se va revalorizando a medida que la demanda de sus cuadros crece y las peticiones de los donantes son atendidas con prontitud, su reputación y fama aumentaron con rapidez y, en consecuencia, el valor de sus realizaciones personales empezó a superar la importancia del tema que pintaban o esculpían

La época del Barroco, desde el último cuarto del siglo XVI hasta el primer cuarto del XVIII, va a coincidir con la culminación política del absolutismo monárquico. Las naciones europeas, aunque siguen organizándose social y económicamente según esquemas medievales, van a quedar enmarcadas dentro de estructuras de poder absoluto que son dirigidas por monarcas que no conocen más límites a su poder que los designios divinos, cuya interpretación recae sobre la Iglesia, y su propia personalidad.

Las sociedades europeas ven alzarse poco a poco a la burguesía como grupo social llamado a grandes logros en el futuro, la nobleza, en cambio, una vez perdida su función militar dentro de la tradicional división en estamentos de la sociedad, pasará a vivir de las rentas que le producen sus feudos, convirtiéndose así en un grupo social parasitario. La revolución científica, iniciada por Copérnico hace ya un siglo, está en plena ebullición, con los Tycho Brahe, Galileo, Keppler y Newton.

Picasso

En el siglo XVIII La esencia del estilo Barroco seguirá presente, habiendo enraizado con fuerza en el gusto popular de algunos países, hasta bien entrado el siglo XVIII, bien con sus caracteres propios, consolidados desde inicios del siglo anterior.

En paralelo, a partir de mediados de siglo, emergerá con fuerza el llamado Neoclasicismo, para devolver al arte la pureza de las formas grecorromanas. Este «retorno» a la antigüedad, unido a la toma de conciencia de pertenencia a una nación, será también el caldo de cultivo para un renovado interés por la Historia de los pueblos que hará surgir, ya en el siglo siguiente, el Romanticismo.

En esta época asistiremos también al inicio de la Revolución Industrial en Inglaterra y el desarrollo de los nuevos medios de producción y transporte que cambiarán la faz de Europa durante el siglo siguiente.

El Rococó nace en Francia y se desarrolla durante el reinado de Luis XV, extendiéndose después, e implantándose con notable éxito, en Alemania y Austria. Se trata de un estilo decorativista, que muestra el refinamiento, la elegancia y el hedonismo propios de la vida aristocrática, convertida en modelo a imitar por el resto de la sociedad. La plástica rococó tiene en la pintura su principal campo de aplicación, ya que la escultura no llega a independizarse de la arquitectura, siguiendo una característica barroca.

El Neoclasicismo es un estilo que surge hacia mediados del siglo XVIII y que convive en parte con el Rococó y con el Romanticismo. Recoge y depura la tradición clasicista que había atravesado la Edad Moderna desde el Renacimiento y que había estado aflorando en diversas escuelas y corrientes durante el Barroco. Supone una vuelta al lenguaje expresivo equilibrado y racional de la Antigüedad grecorromana, considerado el modelo sublime de arte. Las academias de arte proliferarán por todos los países, marcando las normas que se habrán de imponer a los artistas en detrimento de su creatividad.

La pintura neoclásica no sólo tendrá en Grecia y Roma su fuente de inspiración formal, sino que beberá también en su historia, mitos y leyendas, a la hora de buscar temas para sus cuadros.

 

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